En la resolución tomada por los miembros de la Federación de Cooperativas Agroindustriales de Nicaragua (FENIAGRO) se estableció continuar promoviendo el desarrollo de las actividades productivas, agropecuarias y agroindustrial mediante el desarrollo de buenas prácticas de trazabilidad, mejoramiento tecnológico y enfoque agroindustrial de cadenas solidarias de producción y comercio justo.

Igualmente se decidió seguir brindando espacios de participación a los jóvenes hombres y mujeres, como parte del concepto de equidad y relevo generacional.

También los participantes se comprometieron a asumir y retomar el principio cooperativo de responsabilidad con los demás a todos los niveles, federaciones, uniones y centrales de cooperativas.

El compañero Pedro Haslam, presidente ejecutivo del Instituto de Desarrollo Rural, dijo que el nuevo periodo del comandante Daniel Ortega Saavedra al país, servirá para seguir consolidando el sector cooperativo y hacer un movimiento con índices elevados de producción agrícola.

“Vamos a seguir creciendo en la economía, para seguir creciendo en el combate contra la pobreza y para seguir trabajando a favor de la inserción de la familia del campo en la producción y en la economía de nuestro país”, dijo Haslam.

Indicó que se va a seguir trabajando en el proceso de aumentar los niveles de producción y dar valor agregado a esos productos que desde el sector cooperativo se promueve y produce.

“Hay que pasar de ser simple productores de materia prima a pasar a ser productores de productos terminados a través de la agroindustria y con el enfoque de cadenas solidarias y comercio justo”, señaló.

Señaló que desde el IDR se trabajará en el Programa Nacional de agroindustria, que apunta en que estos próximos cincos se puedan agregar valor a un 25 por ciento de nuestra producción.

“Nos estamos planteando atender a los productores, trabajar con los productores, fortalecer y mejorar su capacidad de producción tecnológica, con el objeto de mejorar los ingresos y de esa manera mejorar la vida de las familias en el campo”, reflexionó Haslam.

Cuando asumió el Gobierno Sandinista el poder en enero del 2007 se encontró en el país con mil 722 cooperativas y al cerrar el 2011 se tiene más de 4 mil 120 grupos productivos legalizados, lo que permite ir mejorando la cadena productiva.

La compañera Fátima Solís, forma parte de la Unión de Cooperativas Agropecuarias de Pequeños Productores de Jinotega, manifestó que el movimiento cooperativo, ha resurgido en Nicaragua con el Gobierno Sandinista, pues en 16 años de administraciones neoliberales se apostó por la importación de productos, mientras los campesinos y agricultores fueron abandonados a su suerte.

“El sector cooperativo es un eje económico de este país, pero también tiene un impacto fuerte a nivel social, es decir genera cambios a nivel de las familias rurales y somos un generador de divisas en el país”, opinó Fatima.