Real Madrid inició la defensa del título con una goleada por 5-1 al Basilea suizo en una noche en que lucieron los cuatro hombres fuertes del ataque.

La demostración de poder merengue comenzó con un soberbio tacón de James. El colombiano, que esta vez encontró todos los huecos que quiso, había recibido un balón filtrado, de Nacho y, completamente de espaldas a la portería, hizo gala de su visión periférica devolviéndola de tacón para que el '18' centrara un balón que se estrelló en Suchy y se coló en la portería.

Madrid se lo tomó con calma; sus hombres de ataque iban y venían a placer. No tanto así la defensa, que de tan adelantada y confiada recibió un par de amenazas en las escasas jugadas a contragolpe que el local permitió a los suizos antes de que Modric y Bale decidieran que ya habían tenido suficiente relajación. A la media hora de tiempo corrido, el galés puso el 2-0 en una de las jugadas de la noche: Modric le había servido un balón bombeado comiéndose a toda la zaga suiza y del mismo modo adelantó al portero para dejarlo fuera de combate y después empujar el balón al fondo. Inmediatamente se sumó Ronaldo a la exhibición cuando un minuto después remató a pase de Bale para poner el 3-0 en el marcador.

Para entonces Real Madrid ejercía un control absoluto de la cancha. James, que en la víspera había pedido paciencia para explotar, aprovechó su oportunidad para brillar seis minutos después, cuando puso el broche de oro a una jugada a la contra en la que intervinieron los cuatro hombres de ataque al pescar en el área chica el rechace a un disparo de Benzema y anotar el 4-0.

Todo era paz y felicidad en la vanguardia del Madrid que por momentos parecía haber encontrado el equilibrio que exige Ancelotti. Pero no hay noche perfecta y la defensa está a años luz de alcanzar el nivel del aparato ofensivo. Un minuto después, Basilea aprovechó una de sus escasas llegadas para descontar por conducto de Derlis González. Y, como ha ocurrido en fechas recientes, Iker pagó el pato.

El paraguayo ganó en velocidad a la defensa merengue que, confiada, se había adelantado demasiado en el campo para batir a Casillas que se estiró lo que pudo pero no llegó al balón.

La grada se lo recriminó igual que lo hiciera en la derrota del fin de semana, con una sonora rechifla. Y es que no importaba si el Madrid ganaba por tres goles; cada que el balón se acercaba al portero, se escuchaban silbidos, si bien esta vez hubo un sector del estadio que intentó defenderle.

Basilea apretó el paso en la segunda mitad y el partido se tornó más agresivo; había que detener al Madrid a como diera lugar, a base de faltas si era preciso. Pudo anotar el quinto Sergio Ramos en un cobro, pero el '4' merengue la mandó a las nubes en su última acción ante de ser sustituido por Raphael Varane. Falló también Benzema en un remate antes de que Iker se luciera con una gran parada que pocos de los presentes agradecieron con un aplauso. Aunque la remontada parecía imposible, la visita salió más animada y lo intentó varias veces desde fuera del área. Faltando 15 minutos, Ancelotti decidió cuidar el resultado y guardó a Modric para enviar en su lugar a Asier Illarramendi. Con el vasco en el campo, a Basilea se le acabaron los espacios para llegar a la puerta rival.

A 10 del final, Karim Benzema encontró su gol. Y uno muy especial, pues el quinto de la noche para los blancos supuso también el tanto número mil del Real Madrid en Europa convirtiéndose en el primer equipo en llegar a esa cifra. 5-1 y aún así la grada lo despidió con una mezcla de pitos y aplausos mientras cedía su lugar al Chicharito un minuto después. Para contentar a la dura afición merengue, hace falta más que una goleada histórica.