Los problemas de alcoholismo y las constantes denuncias de abusos en el entorno del hogar, hicieron del barrio San Ignacio, de Granada, el primer lugar donde arrancó de llenó el programa de Consejerías Familiares y Comunitarias.

Este barrio cuenta con más de 14 mil habitantes, y es considerado por las autoridades como uno de los mejores sitios para iniciar un proceso de intervención que busca mejorar las relaciones familiares desde una óptica preventiva y de concientización ciudadana.

En el marco del arranque de este programa, la Ministra de la Familia, Marcia Ramírez, y la jefa de las Comisarías de la Mujer, Comisionada Mayor Erlinda Castillo, se reunieron con los pobladores y con los promotores sociales para coordinar las acciones que semana a semana se estarán efectuando de cara a hacer de la casa y la comunidad un lugar donde todos pueden habitar bajo los principios de convivencia, respeto y amor.

En el barrio San Ignacio existe una unidad básica, donde la población puede llegar y recibir atención. La Ministra Ramírez, aseguró que estas unidades ya están instaladas en todo el país, contando cada una de estas con un técnico del Ministerio de la Familia y de un oficial de las Comisarías de la Mujer.

Sin embargo, la Ministra afirmó que con el objetivo de garantizar un mayor acercamiento a la ciudadanía también hay Consejerías Móviles cuyo trabajo es ir casa por casa realizando un proceso de concientización en temas como la comunicación y el apoyo mutuo para ir instalando una nueva forma de relacionarse dentro del entorno familiar.

La idea es que lleguemos a frenar el camino de violencia, explicó.

“Toda esa información y orientación es lo que vamos a estar dando en estas Consejerías que son comunitarias, que son móviles pero que también son institucionales”, afirmó Ramírez.

La Ministra subrayó que en el caso de denunciarse un delito grave, simplemente se le da el trámite correspondiente conforme a la ley.

“Eso es lo que queremos evitar y por eso estamos poniendo todo el esfuerzo de ponerlo desde la comunidad, desde la familia, con la participación de todos y todas”, expresó.

Cambio de conducta

Durante el trabajo de intervención en el barrio San Ignacio, la Comisionada Mayor Erlinda Castillo, explicó que toda esta labor se realizará junto al Gabinete de la Familia, Comunidad y Vida, no obstante, hizo énfasis en que esto debe involucrar a toda la comunidad.

“Precisamente estamos hoy (aquí) para prevenir ese ciclo de la violencia, para que los hogares puedan tener una mejor comunicación, para que los niños y las niñas vayan aprendiendo una mejor forma como comunicarse, como interactuar y que vayamos realmente deconstruyendo esas formas estructurales de violencia que hemos tenido”, afirmó.

Una herramienta muy útil

De acuerdo a las familias, contar con el acompañamiento estrecho de profesionales para mejorar las relaciones en el hogar y la comunidad es algo fundamental para ir cambiando patrones culturales que se han venido arraigando poco a poco.

La pobladora Carolina Dosman, destacó que en el barrio San Ignacio hay mucha violencia, de allí que al contarse ahora con las Consejerías se podrá avanzar mucho más en la unidad familiar.

“Nosotros estamos dispuestos a colaborar con todo lo que se pueda. Yo fui abusada psicológicamente, fui maltratada, tengo secuelas en mi cara, y gracias a Dios salí adelante”, expresó.

Sin embargo, las Consejerías van más allá de las relaciones de parejas e incluyen el trato a los niños, y la convivencia en la comunidad.

“Me siento muy contenta, aquí había mucho maltrato, había niños en las calles y ahora con las ayudas (consejos) que nos están dando pues tratamos mejor a los niños”, dijo Janeth López, también habitante del barrio San Ignacio.

Estas Consejerías son un instrumento que está contemplado en la Ley 779, Ley integral contra la violencia hacia las mujeres.