Llegar a esta ciudad representa siempre una aventura diferente y apremiante. Sensaciones contradictorias, cercanas al brío y a la incertidumbre, se apoderan de todo aquel que aterriza en su aeropuerto. Desde el mejor economista proveniente de Wall Street para hallar soluciones a los deficitarios casinos locales hasta el más avezado de los científicos a punto de exponer su tesis cumbre en una de las tantas convenciones programadas para estos días. Ellos, los notables, convivirán con los mismos sueños que deslumbran a los forasteros más reos que andan por aquí.

Todos sueñan, aquí. Y los críticos de boxeo no son la excepción. El desquite entre el quíntuple campeón norteamericano Floyd Mayweather y el santafecino Marcos Maidana, del sábado próximo, por momentos nos aleja del equilibrio emocional necesario para analizar un match de boxeo.
Es una revancha justificada, porque aquella contienda del 3 de mayo, que Mayweather ganó con justicia, por puntos, creó un clima caliente y una rivalidad iracunda y real.

El norteamericano desprecia al argentino. Por su estilo, por su ímpetu y por su credo optimista, permanente y sincero. Sin embargo, fueron los popes de esta industria quienes lo obligaron a aceptar este convite que garantiza un éxito económico, a primera vista.

¿Cuáles fueron las razones de la nueva elección del Chino para el desquite? Su mentalidad ganadora y su estilo rebelde, imparable y atractivo sobre el ring. Díscolo y nada sumiso, características que pocos adversarios opusieron ante Mayweather. Expone una confianza que el público acepta y entiende. Es racional y mas allá de su desprolijidad en el lanzamiento de golpes, que requieren sincronización y corrección, su relación con los aficionados latinos, sobre todo los mexicanos, principales consumidores de estos acontecimientos, no deja de sorprender. Sin ser irrespetuoso ni mal educado, Maidana ninguneó a Mayweather como nadie lo hizo en su carrera.

Se mantienen todos los valores agregados del cotejo anterior. Floyd sigue siendo el mejor boxeador del mundo, gramo por gramo, y con un lustro de reinado como tal.

Hay también un sinfín de interrogantes justificados para medir el impacto de esta revancha. ¿Es la más esperada de todos los tiempos para los aficionados argentinos? ¿Es más fastuosa que el reencuentro del mendocino Pascual Pérez ante Yoshio Shirai, en 1954, o aquel segundo duelo de Ringo Bonavena ante Joe Frazier, en 1968, o lo que significó el retiro de Carlos Monzón tras volver a pelear con Rodrigo Valdés, en 1977? Mayweather-Maidana II amerita estos ribetes comparativos.

Sin embargo, "Mayhem" (Mutilación), tal se bautizó al combate mundialista, competirá contra uno de los eventos más populares y clásicos del calendario de Las Vegas: el Día de la Independencia de México, que se celebra entre el 15 y 16 de septiembre, con los clásicos campanazos que sacuden la ciudad a las 11 de la noche. Y esto se nota. A lo largo del boulevard principal, decenas de carteles luminosos anticipan los principales shows musicales con Luis Miguel, Alejandro Fernández, Juan Gabriel, Marco Antonio Solís y Alejandra Guzmán, y los millonarios premios para los jugadores aztecas en las mesas de póquer y bacará. El hotel MGM agotó todos sus cuartos para esta semana, cotizando las habitaciones standars, en las noches festivas mexicanas, en 450 y 600 dólares, y en 350 y 400 por el fin de semana boxístico. Y si algún nostálgico pregunta por el show de magia de David Copperfield, sigue vigente y aún produce buenas recaudaciones. Porque en Las Vegas, el show, del que el boxeo es parte vital, jamás se detiene.