Hace 7 años descubrieron que ese producto, el cual crece de manera silvestre en sus pequeñas fincas, puede procesarse para obtener cereales, panes, galletas y otros productos alimenticios.

Aunque reconocen que el trabajo para recolectar las semillas del árbol de ojoche y el proceso para prepararlas antes de venderlas no es fácil, están convencidas que es un producto innovador el cual genera ingresos económicos que ha permitido el mejoramiento de la economía familiar en sus comunidades.

Como parte de su iniciativa, las mujeres se han organizado para cultivar viveros de ojoche y de esta manera hacerse de más arboles que en un promedio de 5 a 7 años les generen suficiente materia prima para suplir el mercado nacional e internacional.

Leornarda del Socorro Vallecillo, miembro de la Junta Directiva de la Fundación del Ojoche, comentó que con la comercialización de este producto, un grupo de mujeres de la comunidad La Bolsa están cambiando su vida al obtener más ingresos económicos para sus familias.

“Esto nos ha ayudado, aquí habemos un grupo de mujeres que estamos trabajando que son pobres y ahora que vino este proyecto están  satisfechas porque han tenido divisas”, asegura doña Leonarda.

Explicó que aunque a veces es tedioso caminar 4 ó 5 kilómetros hasta llegar a los árboles de ojoche, las mujeres están entusiasmadas “porque dicen que hay un contrato que nos van a comprar el ojoche, entonces ellas están entusiasmadas porque van a ganar más”.

La comunitaria detalló que por cada quintal de semilla recolectado reciben entre 70 y 80 dólares cuando lo exportan y entre 40 y 50 dólares cuando lo venden en el mercado nacional.

En su pequeño núcleo de productoras están organizadas 18 mujeres de todas las edades. “En su mayoría son madres solteras”, confiesa Leonarda.

Otra de las productoras, doña Marina Cortez, comenta que del ojoche se pueden elaborar diferentes comidas como buñuelos, cosa de horno, tamales, tortillas, sopas de albóndigas y otras cosas.

“Muchas veces lo recolectamos y lo negociamos,  otras veces dejamos para nuestros hogares  para consumir, pero la mayoría de las familias lo recolectamos para negociarlo”, afirmó doña Marina.

La productora detalló que recientemente entre todas las familias recolectaron entre 300 y 400 quintales  de semilla de ojoche con lo cual obtuvieron buenos ingresos económicos.

Los ingresos económicos que las mujeres reciben tras la comercialización del ojoche son invertidos en el mejoramiento de sus casas y la alimentación de la familia, explicaron las comunitarias.

Ojoche genera empleo a mujeres campesinas

Maritza Andino, directora ejecutiva de la Fundación  el Ojoche, explicó que el proyecto para producir y comercializar el ojoche inició en el año 2002 con la aplicación de un diagnostico participativo en la zona.

En el año 2003 se organizaron los primeros grupos de productoras, logrando vender la primera producción a un costo de 4 mil 400 dólares.

“Así sucesivamente  hemos venido ampliando el programa, estamos ahorita en San Pedro, Cinco Pinos, Chichigalpa,  Chinandega, El Viejo  y estamos entrando a león”, comentó.

Andino refiere que el ojoche es una buena fuente de empleo. Explica que con tres arboles produciendo ojoche se pueden recolectar entre 3 o 4 quintales de semilla cuyo costo oscilaría entre 160 y 200 dólares.

Según explicó el rendimiento de la producción de ojoche no es superado por los cultivos tradicionales como el maíz y el frijol.

Otra de los beneficios que este producto ha traído a los municipios donde se recolecta es la unidad de las comunidades y el protagonismo de las mujeres en las decisiones económicas de la familia, indicó Andino.

Impulsarán programa de gobierno a través de Enabas

Indalecio Pastora, delegado del Poder Ciudadano en Chinandega, explicó que se está buscando la manera de impulsar un programa donde el Gobierno a través del Enabas les compre la producción de ojoche a las productoras.

De esta manera el ojoche podría ser distribuido a través de galletas u otros productos para la merienda escolar y que los niños sean beneficiados con una nutrición sana.

“Eso es parte del  esfuerzo del Gobierno para reivindicar a las mujeres, pero además para ir sacando a esta gente de la pobreza extrema  a través de estos programas de beneficio mutuo”, aseguró Pastora.

Por su parte el Alcalde de Chinandega, compañero Enrique Saravia, comentó que hace más de un año consume pan de ojoche.

Explicó que las mujeres que se dedican a la producción y comercialización del ojoche están demostrando que la mujer productora en el campo es más eficiente que el hombre.

“La mujer en el  campo es la que trabaja con mayor esmero, cuidado, desarrollo y mayor estimulo hacia su familia”, manifestó Saravia.