El viceprimer ministro de Rusia, Dmitri Rogozin, expresó la opinión de que los miembros de la Alianza Atlántica en realidad están satisfechos con la situación en Ucrania y el empeoramiento de las relaciones con Rusia.

“Los estadounidenses se alegran porque han logrado 1) obligar a los europeos a gastar más en la defensa, es decir en adquirir armas made in USA, 2) fundamentar la ‘razón de ser’ de la Alianza Atlántica ante la ‘amenaza rusa’ y con eso prolongar por mucho tiempo su presencia en Europa y su dictado económico”, escribió Rogozin en Twitter.

Las autoridades ucranianas, que llevan a cabo una operación especial en el este del país desde abril pasado, buscan enérgicamente un acercamiento con la OTAN. Kiev espera, en particular, que los miembros de la Alianza en su cumbre de Gales (Reino Unido) tomen la decisión de ayudar a Ucrania.

Anteriormente, el Gobierno ucraniano aprobó un proyecto de ley que anula el estatus no alineado del país y prevé el comienzo de trámites para ingresar en la OTAN. El primer ministro ucraniano, Arseni Yatseniuk, declaró: “Nuestro objetivo es lograr un estatus especial entre Ucrania y la Alianza".

Sin embargo, diplomáticos señalan que el ingreso de Ucrania en la OTAN no figura en la agenda de la cumbre.
“Los novatos polaco-bálticos de la OTAN confían en que su condición de tapón y su ‘desesperanza’ de estar a la entrada misma de la guarida del oso ruso volverán a centrar la atención y atraerán dinero a sus economías marchitas. Los burócratas otanianos a su vez se alegran de dejar los juegos de naipes del ordenador y empezar a imitar un desvelo ‘por la conservación de la civilización occidental’, esperando un aumento salarial”, señaló Rogozin.

A su juicio, no existe nada mejor que una "pequeña guerra virtual" para distraer la atención de los problemas de la estagnación económica.

“Es por eso que la OTAN, hija histérica de la guerra fría, se ha avivado en espera de nuevas aventuras”, resumió Rogozin.