La Compañera Rosario Murillo, Coordinadora del Consejo de Comunicación y Ciudadanía, expresó su solidaridad con las familias de los mineros artesanales que quedaron soterrados en la Mina El Comal, en Bonanza, tras conocerse las difíciles condiciones que ponen en riesgo la seguridad de los equipos de rescate y obstaculizan las labores de búsqueda.

A través de los medios del Poder de las Familias y Comunidades, la Compañera Rosario, notablemente afectada por la tragedia, valoró la solidaridad del pueblo nicaragüense y de las familias de Bonanza, ante la consternación que están viviendo los familiares de los mineros desaparecidos.

Rosario destacó la resignación de los familiares de las víctimas, sobre todo cuando expresaron que aceptan la voluntad de Dios.

“Oír esas expresiones de fe, dentro del dolor de cada una de estas esposas, madres, hermanas, hermanos, primos, impacta, conmueve, de verdad conmueve”, expresó.

“Estoy segura que muchos nicaragüenses al escuchar sus declaraciones, al ver sus rostros, al ver las imágenes del desconsuelo, porque siempre lo último que se pierde es la esperanza, mantenemos la esperanza y cuando llega la realización, vemos que no se pudo. Como ellos mismos dicen, también tenemos que aceptarlo, pero eso no quiere decir que no sintamos dolor. El dolor es profundo y nosotros lo entendemos, lo sentimos, lo compartimos”, valoró la Compañera.

Rosario destacó que desde el jueves cuando se conoció la situación en la Mina, el Presidente Daniel Ortega le ha dado seguimiento, compartiendo con las familias momentos alegres como cuando se dio el rescate de los primeros 22 mineros.

No obstante, señaló que luego se siguió librando la batalla hasta el último momento, hasta que los expertos y guías del grupo de mineros artesanales reconocieron que era imposible seguir realizando incursiones en la mina porque se exponía la seguridad del personal.

“Algunos de ellos han dicho cómo era de peligroso, de difícil estar ahí y se libró la lucha en esas condiciones hasta que fue imposible, porque venían derrumbes tras derrumbes, y una y otra vez se caían toda la madera, toda la red que ellos iban creando para poder entrar. Se derrumbaba y había que volver a empezar a poner las tablas, una lucha importante contra el medio, medio totalmente inestable y totalmente sofocante”, explicó.

“Ahí nos dijeron varios compañeros que era arriesgar la vida de mucha más gente (pero) que ellos lo hacían con toda la solidaridad y el amor de hermanos en el trabajo, hermanos en la lucha y solidaridad y amor con las familias de sus compañeros. (Pero) hay un momento en que ya no se puede continuar, ellos lo plantearon, lo expusieron, entre todos se tomó la decisión y se comunicó a las familias”, agregó la Compañera.

“Hemos visto los rostros llenos de tristeza, de profundo dolor de esas familias y como hemos estado con ellos cada uno de estos días, estamos con ellos en estos momentos y vamos a seguir estando con ellos”, declaró.

La Compañera destacó la presencia en el lugar de los miembros de la Juventud Sandinista “muchachos, las muchachas que están aprendiendo a servirle a nuestro pueblo en los momentos más duros”, así como de los Gabinetes de la Familia, el alcalde, el secretario político y el comandante Lumberto Campbell, coordinando los esfuerzos como delegado del Presidente Daniel Ortega.

Rosario expresó que este momento las familias deben seguir orando, pidiendo consuelo y resignación para “aceptar con la tranquilidad del buen cristiano que sabe que en este plano somos cuerpo y somos alma en el otro plano y ahí somos eternos”.

“Este momento es (para) abrazarnos en solidaridad, en cariño, en fuerza”, manifestó Rosario y destacó las hermosas palabras de la hermana de uno de los mineros, cuando expresó que a ella lo que le enorgullece y le alegra es que su hermano era un luchador y murió luchando, “trabajando, buscando la vida”.

“Así es el pueblo nicaragüense, un pueblo de luchadores, un pueblo que avanza proponiendo, promoviendo y alcanzando vida. Un pueblo que busca y afianza la vida todos los días; vida y no muerte. Nosotros creemos en la vida eterna y esos hermanos viven y vivirán en el corazón y en la memoria de todos estos trabajadores y en la historia también de la minería”, concluyó la Compañera.