(Bonanza, RAAN) - Comunidades indígenas de Bonanza emprenden su vida con normalidad, al mismo tiempo que continúan orando por el rescate de los 5 o 7 mineros que aún se encuentran atrapados en la mina El Comal.

Familias de esta zona del Caribe Norte nicaragüense, siguen desarrollando sus diferentes actividades laborales, religiosas y sociales, con la fe y esperanza que en cualquier momento los güiriseros serán encontrados por los socorristas.

Desde el Barrio Rubén Dario, donde está localizado el mercadito municipal, la actividad comercial y económica de Bonanza se desplaza siempre pujante.

"La vida continúa, y hay que seguir trabajando fuerte, pidiendo a Dios por los mineros que todavía no se hallan", manifestó Antolin Mayrena, poblador del Barrio Concha Urrutia.

Desde el sector Variedades Ninroth Dafnet, el comerciante Dabilmor Belli, sostuvo que lo importante es que las familias permanezcan unidas, siempre trabajando, y elevando sus plegarias al Altísimo por el bienestar de los güiriseros.

"De esto no se le puede echar la culpa a nadie, porque fue un accidente. El pueblo de Bonanza y Nicaragua entera estamos orando por los otros compañeros de la mina" expresó.

Desde tempranas horas de este domingo, los fieles católicos se concentraron en la Iglesia Santa Teresita de Jesús, para celebrar una misa bautismal, dedicada a los 22 mineros a salvo, y por los otros 6 que aún corren riesgo en el interior del yacimiento.

El padre Óscar Cruz, guía espiritual de este templo, refirió que todos los pobladores se han unido como una gran familia, predicando el rosario y pidiéndole a Dios por el rescate de los mineros.

En estos momentos, un numeroso contingente de rescatistas, apoyados por los mismos güiriseros de la zona, trabajan arduamente, realizando trabajos de escombreo para dar con el paradero de los mineros de El Comal.