El grupo de 20 mineros que el pasado jueves quedaron soterrados en la Mina El Comal, en el municipio de Bonanza, relataron los momentos de angustia que vivieron durante su encierro en esa mina y comentaron el sentimiento de alegría que les invadió cuando fueron rescatado por equipos de salvamentos enviados por el Gobierno Sandinista.

“Bendito sea Dios, le doy gracias a Dios porque volví a ver a mi familia. Tuve miedo, sentí temor, todos tuvimos temor. El estruendo que hubo adentro (al momento del derrumbe que los encerró) se escuchó como una bomba cuando se dejó venir, eso fue demasiado enorme, eran miles de toneladas de tierra”, comentó uno de los mineros abordados por medios de televisión nacional.

“Nosotros acudimos a los lugares a donde podíamos correr para evitar el peligro. Dentro del grupo mío habíamos 20 mineros, pero había otro grupo como de 8 mineros que estaban aparte trabajando”, relató.

“Según todo lo que miramos se cree que los muchachos están perdidos, a ellos los abarcó toda la bañada de tierra”, indicó.

Según los mineros uno de los pensamientos que les embarcó durante su encierro fue pedir a Dios fuerzas y valentía. “También esperas a que te lleguen a rescatar y si no a resignarse a morir. Son casos inesperados”, concluyó el minero.

Otro de los mineros rescatados comentó que día y noche desde su entierro estuvieron tristes y con nervios.

“Solo le pedía a Dios que nos librara, nada más. Ahí solo tomábamos agua, porque comida no había”, comentó.

Recordó que después del derrumbe lograron pedir auxilio por medio de una chimenea que rompieron para comunicarse al exterior. “Nos oyeron gritar y nos respondieron. Les dijimos que estábamos atrapados”, indicó.

En foto: Enrique Manuel Simón Álvarez. de Puerto Cabezas. Único minero que quedó internado en hospital de Bonanza, por presentar una fractura en el hombro derecho. Va a ser remitido al hospital de Rosita para hacerle una radiografía.