El presidente sirio, Bachar al-Assad, formó hoy un nuevo gobierno, que destaca por la continuación de casi todo el tren ministerial anterior, en especial Defensa, Interior y Relaciones Exteriores.

Según el decreto 273 firmado por el jefe de Estado, al frente del gabinete se mantendrá el primer ministro, Wael al-Halaqi, nombrado en 2012.

El mayor general Fahd Jassem al-Freij, Defensa; Walid al-Moallem, Relaciones Exteriores, y el teniente general Mohammad Ibrahim al-Shaar, Interior, continuarán en sus cargos.

También Omran al-Zoubi, Información; Haidar Ali, Asuntos de Reconciliación Nacional, y Bisher Yazigi, Turismo, se mantendrán en sus respectivos puestos.

Ahmad Qadiri, Agricultura y Reforma Agraria; Suleiman Abas, Petróleo; Husein Arnous, Obras Públicas, e Ismail Ismail, Finanzas, también retienen sus carteras.

Entre los principales retos del nuevo gobierno está la derrota de los extremistas armados y la recuperación económica, en un país que sufre una guerra interna desde 2011, impulsada por potencias occidentales y regionales.

Se calcula que más de 190 mil personas han muerto por el conflicto y millones se vieron obligadas a marcharse de sus hogares, mientras las pérdidas materiales son gigantescas.

A la conflagración se unieron las sanciones económicas impuestas por Estados Unidos y varias naciones europeas.

Recientemente, el Ministerio de Industria reportó que el valor de los daños directos e indirectos sobre la infraestructura productiva estatal asciende a unos mil 434 millones de dólares.

Solo en el sector petrolero, el país perdió unos 23 mil 524 millones de dólares desde marzo de 2011, revelaron semanas atrás las autoridades del ramo.