Fue en los años setentas, allá en la Cuba Libre, en la Cuba Socialista de Fidel y Raúl, que inició a adoptar la militancia sandinista, desde entonces, buceó a ojos abiertos entre la realidad de Nicaragua, como un cronopio perdidamente hechizado por la revolución que venía gestando este pequeño pueblo de América Latina.

Este 26 de agosto se cumplen los 100 años del natalicio del autor de ‘Nicaragua tan violentamente dulce’ (1983), el destacado periplo que dedicó a la tierra del General Augusto C. Sandino, en su tránsito de los últimos años de su vida.

De sus más de 6 visitas al país centroamericano, los escritores e intelectuales nicaragüenses de la época, no olvidan aquel discurso que pronunciara Cortázar un 6 de febrero de 1983, tras recibir la distinguida Orden de la Independencia Cultural ‘Rubén Darío’ de manos del Comandante Daniel Ortega Saavedra.

Todos los entonces presentes se quedaron silenciosos, callados. Cortázar, siempre con ese modo suyo de balbucear las palabras, de acariciar las palabras, confesó que aquella distinción que le daba Nicaragua representaba “algo así como el fin de un larguísimo viaje por las tierras y los mares del tiempo”, el término del periplo de una vida que entra en su ocaso sin ningún orgullo, pero sin bajar la cabeza”.

Desde aquella noche del discurso, Nicaragua aún sigue recordando a Cortázar. Ante miles de familias nicaragüenses que festejaron el 33 Aniversario del Triunfo de la Revolución Popular Sandinista (2012), el Presidente de la República de Nicaragua, Comandante Daniel Ortega, rememoró al Cronopio, al leer su célebre poema ‘Noticias para viajeros’.

Noticias para viajeros (fragmentos)

La viste desde el aire, ésta es Managua,
de pie entre ruinas, bella en sus baldíos,
pobre como las armas combatientes,
rica como la sangre de sus hijos.

(…)

Ya ves, viajero, está su puerta abierta,
todo el país es una inmensa casa,
no, no te equivocaste de aeropuerto,
entra nomás, estás en Nicaragua.

Durante este mismo acto festivo, el Presidente Daniel anotó que “recién había iniciado la revolución, y ya Cortázar estaba en Nicaragua, acompañándonos”; además que destacó que aquel gran amante de la revolución sandinista también, en aquellos años, “desarrolló una extraordinaria amistad con el Comandante Tomás Borges Martínez”.

El escritor nicaragüense y miembro de la Real Academia Española, Carlos Alemán Ocampo, recuerda que a principios de los años ochentas, tras el triunfo de la Revolución Sandinista, las visitas de Cortázar se hicieron más frecuentes en Nicaragua, y con ello los jóvenes intelectuales de la época se veían ampliamente admirados porque el escritor argentino era ícono de la literatura latinoamericana moderna.

Ocampo recuerda que los jóvenes escritores nicaragüenses, de la talla de Iván Uriarte, Edwin Illescas y Beltrán Morales, se reunían en las viejas cafeterías de Managua para hablar sobre Cortázar y sus ideales afines a la Revolución Cubana, pero además sobre la propuesta de su pujante novela 'Rayuela'.

El cronopio y la Revolución Sandinista

El escritor aseguró que Cortázar decide venir a Nicaragua porque, en principio, era un gran revolucionario. “Amaba la Revolución Sandinista”, y siempre vio al Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) como un movimiento que estaba cambiando la historia de América Latina.

Sostuvo que desde finales de los años setenta y principio de los ochentas, el autor de ‘Las armas secretas’ (1959) y ‘Queremos tanto a Glenda’ (1980), fue recibido en Nicaragua por el Comandante Tomás Borges Martínez, con quien sostuvo una estrecha amistad desde siempre; además que era atendido por la Coordinadora del Consejo de Comunicación y Ciudadanía, compañera Rosario Murillo.

“La poeta Rosario Murillo fue una de las personas que lo atendió, ella fue su principal gestora de sus actividades. Rosario Murillo era el enlace entre los escritores jóvenes de la época, para que todos fuéramos a verlo y a oírlo en diferentes actividades culturales”, refirió Ocampo.

Para la escritora y crítica literaria de origen ruso, Helena Ramos, el autor de ‘Historias de Cronopios y de Famas’ (1962), siempre fue sincero y mantuvo su afecto y cariño hasta el fin de sus días al pueblo de Nicaragua y la Revolución Sandinista.

“El amaba entrañablemente a Nicaragua, y es una relación artísticamente cultural. Se sentía hijo y novio de Nicaragua, fue una relación especial”, expresó Ramos, al mismo tiempo que agregó que el solo hecho que escribiera el libro ‘Nicaragua tan violentamente dulce’, deja en evidencia que no solo estuvo interesado en la historia de este país, sino en la literatura que se producía en las tierras de Rubén Darío y de Augusto C. Sandino.

Cortázar hechizado por la revolución

Tras los duros años que atravesó Nicaragua, luchando contra el régimen somocista, el periodista gráfico, Oscar Cantarero, fotografió a Julio Cortázar. En sus varias visitas que hizo el argentino al país centroamericano, mostró su afecto a la atmósfera literaria, cultural y revolucionaria que se vivía en esos días.

El fotorreportero relató que durante su estadía en Nicaragua, Cortázar se reunía a dar sus charlas y recitales en el capitalino Bar Cultural ‘El Ateneo’, donde en numerosas ocasiones se encontraba con la intelectualidad de Managua, pero además con autores de la talla de Rogelio Sinán, Lizando Chávez Alfaro o el colombiano Gabriel García Márquez.

“Las imágenes tienen esa magia de transportarte al pasado. Julio tenía una personalidad genial, con esa dulzura, con ese tamaño altísimo. Fotografiarlo fue algo circunstancial, pero que tiene un gran sentido, porque registró para la historia su tránsito por Nicaragua; en las imágenes vemos a un Cortázar hechizado por la maravilla de la Revolución Sandinista”, puntualizó Cantarero durante una entrevista a El 19 Digital.

Tras conmemorar los cien años del natalicio de Julio Cortázar en Managua, el embajador de la hermana República de Argentina en Nicaragua, Marcelo Valle Fonrouge, anotó que este Gobierno Sandinista, al distinguir al autor de ‘Rayuela’ con la Orden de la Independencia Cultural ‘Rubén Darío’ (1983), “puso en evidencia el valor que Nicaragua da a su obra, y a su amor por este pueblo siempre revolucionario”.