El uso de biofertilizantes y la aplicación de técnicas de cultivo amigables con el medioambiente han permitido a algunos agricultores poder sobrellevar de una mejor manera el actual déficit de precipitaciones.

Un buen ejemplo de ello es el productor Carlos Humberto Lindo, socio de la cooperativa Casimiro Sotelo No. 3, ubicada en la comarca San Isidro de Bolas, municipio de Managua. Él asegura que efectivamente ha tenido pérdidas en sus cultivos, pero que gracias a la implementación un sistema de agricultura orgánica ha logrado garantizar un alto porcentaje de sus cosechas.

Este pequeño productor señala que si bien existe una sequía, los nicaragüenses deben buscar una manera de sobrevivir y no “cruzarse de brazos”.

Lindo explica que él reforestó su finca y utilizó métodos de cultivo como las curvas a nivel, los pozos de infiltración de agua y los diques para conservar la tierra y la humedad, y así poder sembrar.

Este productor llama a los demás agricultores a poner en práctica todos los métodos que han facilitado las instituciones del Gobierno Sandinista para mejorar los sistemas productivos.

Su pequeña finca produce café, maíz, frijoles, plátanos, cítricos, aguacates y hortalizas, y según expresa, todos estos están libres de agroquímicos.

Esto últimos lo ha logrado gracias al uso de biofertilizantes, los cuales tiene la ventaja de que mejoran la calidad de las cosechas y significan un ahorro económico para el agricultor, quien no tiene que invertir enormes cantidades de dinero en adquirir insumos industriales.

“Hemos echado a andar todas las experiencias que hemos agarrado. No debemos cruzarnos de brazos. Nosotros debemos hacer todo lo posible por salir adelante y no dejar morir (de hambre) al pueblo, porque nosotros le vendemos al pueblo”, manifiesta Lindo.

Trabajando de la mano con el INTA

Estos productores reciben el acompañamiento del Instituto Nicaragüense de Tecnología Agropecuaria (INTA), el cual ha venido promoviendo la agricultura sostenible como una forma de facilitar los procesos productivos.

“Es una tarea ardua la que hemos venido desarrollando, porque tradicionalmente el productor ha utilizado productos químicos, pero con estas técnicas sencillas, prácticas y de bajo costos (...) el productor tiene una alternativa para producir alimentos sanos que no van a comprometer la salud”, explica Alma Rosa Bellorín, delegada del INTA en la Región Tres.

Los agricultores no solo disponen de biofertilizantes para mejorar su producción, sino que también elaboran plaguicidas orgánicos que les permiten prescindir de pesticidas químicos.