I

La Campaña “Nicaragua Mía” va más allá del protocolo y de las frases de ocasión herrumbradas por falta de uso, de cuando gobernó el pasado: el sincero agradecimiento a Dios “por esta Hermosa y Sagrada Tierra, donde nacimos, vivimos, y donde nos corresponde, a toda/os junta/os, labrar en Paz, Presente y Porvenir”; “promover el Orgullo de Ser, y Vivir como nicaragüenses, por Gracia de Dios” y “reconociendo nuestra Biodiversidad, nuestra Naturaleza y Paisajes”.

Es un acierto y una demostración de humildad, dar gloria y honra a quien nos entregó el territorio. Somos llamados a ser magníficos mayordomos de lo que el Altísimo nos confió en este mundo. Por eso, pensemos: ¿Nicaragua es un país más del globo terráqueo? Lo siguiente es parte de la respuesta.

II

Cualquiera que vea el Atlas de Nicaragua, observará sus lagos, las serpentinas de agua y los colores de la división política, pluvial, climática…, pero en realidad, aún no ha visto mucho.

En los gráficos a escala no se halla lo que le otorga a nuestra patria un inestimable valor hasta la consumación de los siglos: aquí el Señor terminó de hacer América. Si esto ya no es un detalle muy especial de Dios, habría que redefinir la palabra bendición.

Al observar el mapa con un especialista en las ciencias de la tierra, la realidad de Nicaragua ---en muchos casos perturbada por mitos, conceptos erróneos e intereses--- empieza a tomar el cuerpo terrestre que le corresponde, no el etéreo de las presunciones, de las formulaciones seudocientíficas y de los bandazos que algunos dan al sudar la calentura política en su versión anti canalera.

III

William Martínez, doctorado en geología estructural en Japón, conoce a fondo la arquitectura de Nicaragua.

Poco antes de volver a gobernar el FSLN, navegamos por el Cocibolca, frente a Mancarrón. Ahí, el experto me habló de los dos inmensos bloques continentales.

Para formar nuestro hemisferio total, las colosales masas se unieron en este “pedazo de cielo” que cantó Tino López Guerra.
Ephraim G. Squier enfocó en 1849, que desde 1512, “tan solo 20 años después del Descubrimiento, se han señalado tres rutas como las únicas viables. Todas ellas están en lo que es propiamente América Central, y la que ofrece mayores conveniencias y facilidades para tal fin, si no es que es la única factible, pasa por el mero centro del istmo”.

Obviamente, el ingeniero y arqueólogo se refería a Nicaragua, en la Introducción de su libro “Nicaragua, sus gentes y paisajes”.

“A la verdad, por cuanto toca a su posición geográfica, corresponde casi exactamente a la antigua idea de un centro del mundo. No solo une las dos grandes porciones del hemisferio americano… Aquí también es donde el continente se estrecha al mínimo, y en donde sus altas y enormes montañas se aplanan y fragmentan”.

El diplomático profetizó, tras describir el inigualable esplendor tropical: “Tales son las condiciones que inequívocamente señalan este punto como escenario de acontecimientos futuros que la historia registrará entre los más grandiosos”.

IV

Basados en los estudios del doctor Martínez, subrayamos que cada día nos levantamos sobre una bendición, sin estimar su verdadero valor. La Campaña “Nicaragua Mía”, anunciada por la escritora Rosario Murillo, es un esfuerzo para apreciar mejor a nuestro hermoso país.

Dice el lema turístico “Nicaragua ¡única…, original!”. Para los opuestos al desarrollo, eso no “dice” nada, sin embargo, la Geología es contundente: Nicaragua es irrepetible.

Expone el científico: “El hecho de que Nicaragua sea el punto de soldadura no solo hace que sea el país más bajo, sino que contenga elementos de las dos grandes masas continentales; esto se refleja en una gran geodiversidad que es donde se sustenta la biodiversidad con que Dios nos bendice. Son activos de Nicaragua, una bendición que hemos estado derrochando y debemos sacarle más provecho”.

“Es tan grande la riqueza que se pueden escoger seis rutas para el Canal. Prácticamente, la naturaleza está entregando el Canal en bandeja”.

Si entendiéramos el nacimiento de Nicaragua no se necesitarían tantas explicaciones y conferencias, porque en el istmo de Rivas, en el Gran Lago con 31 metros sobre el nivel del mar; en los grandes ríos del Caribe, en sus “aplanadas” tierras, duerme el Canal. Solo hay que despertarlo.

“Ya está hecho, es natural, lo que debes es adaptarlo, y ahí está la tecnología”, precisa el doctor Martínez.

Ningún otro país presenta la oferta geológica nicaragüense. En todo el trayecto del Canal, apenas hay entre cinco y siete kilómetros que “se oponen” al proyecto, por ser suelo residual, es decir, material no alterado, sólido: Caribe-Cocibolca, 5-6 km; istmo de Rivas, Las Lajas-Brito, entre 1 o 1 y medio kilómetro. ¿Qué son 7 km, o menos, en comparación con los 278 km de longitud de la colosal infraestructura?

Costa Rica es más estrecha, pero con terrenos residuales y elevaciones. Panamá solo cuenta con la ruta actual, y ahí terminó el partido.

“Nunca se va a romper un terreno residual, sino lo que la naturaleza te ha dado: con el Canal sigues a la naturaleza, acortando los tiempos. 1 kilómetro de trabajo en terreno aluvial, equivale a 10 km en terreno residual. En proporción de tiempo y costo, solo nuestro país es viable”.

“El terreno aluvial, en el caso de Nicaragua, se conoce como sistema río-fractura. La naturaleza lo ha ´domado´, lo ha fracturado, lo ha vuelto de fácil acceso, por su material blando, idóneo para esta obra”.

V

Quienes sin base científica hablan de la destrucción del Cocibolca, hacen gala de una ignorancia especializada.

“No se usará una gota de agua del Lago, 1) porque se tendría que bombear agua del Cocibolca para llenar el canal, y eso es inviable económicamente y 2) porque hay suficiente precipitación en el Caribe; no hay reservorios, pero se hará y garantizará que, por gravedad, se impulse para rellenar las esclusas”.

Será la primera vez que se aproveche el abundante régimen hídrico del Caribe, donde quedó lloviendo así desde los días de Noé. Por eso, cuando Dios hizo Nicaragua, dejó adelantado el Canal, pero no quiso hacerlo solo: quiere que la raza nicaragüense haga su parte…