El Presidente de la República, comandante Daniel Ortega Saavedra, recordó este martes el primer mes de ocurrida la masacre del pasado 19 de julio.

Aseguró que las personas asesinadas fueron víctimas de la saña y del odio de grupos que no quieren que en Nicaragua reine la paz y la tranquilidad.

Recordó que esa masacre además de provocar la muerte de varias personas también causó 22 heridos, entre estos una niña que tras recibir un balazo en la cabeza ha logrado sobrevivir.

“Cada vez son menos sí los que desde Nicaragua y desde Miami y desde Costa Rica se alegran cuando se producen estos actos de muerte. Cada vez son menos los que no quieren ver allí un crimen condenable, que gracias a Dios fue condenado por la inmensa mayoría de los nicaragüenses”, destacó el comandante.

Daniel dijo que estos grupos se alegran inclusive de que Nicaragua esté pasando una sequía, pues no les importa la suerte de miles de campesinos que trabajan la tierra para producir los alimentos.

Derecha quiere convertir a criminales en héroes

El mandatario lamentó el hecho de que estos sectores hayan celebrado la cobarde masacre a través de las redes sociales.

“Les duele que estén capturados los criminales. Quisieran que los criminales no estuviesen capturados, quisieran convertir que esos criminales en héroes, en víctimas ahora de la Policía y del Ejército”, indicó.

Destacó que en medio de tanto dolor causado por la masacre, los puestos médicos y los hospitales de la zona estuvieron trabajando para salvar vidas.

Daniel indicó que así como en los países altamente desarrollados han surgido movimientos pro-nazis, en Nicaragua todavía quedan grupos fascistas que quieren el mal para el pueblo nicaragüense.

“Ahora tenemos tiempos de paz, tiempos de estabilidad pero aún existen estos que añoran la confrontación, la muerte, la guerra, pero creo que el mejor mensaje lo dio este pueblo ante esta masacre”, dijo Daniel.

Al respecto dijo que la condena del pueblo fue casi unánime, ya que, reiteró, hubo reacciones de odio y veneno por parte de un grupo reducido que celebró el crimen.