Una segunda autopsia hecha al cadáver de Michael Brown ha revelado que el adolescente afroamericano murió cuando aparentemente intentaba entregarse al policía que le disparó, ha indicado la familia este lunes en una rueda de prensa de sus abogados en Ferguson, Missouri, donde se produjo el asesinato hace nueve días.

La conclusión fue sacada por el hecho de que uno de los seis disparos que recibió, fue propinado por la espalda. Muchos departamentos de policía en Estados Unidos cuando proceden al arresto de un sospechoso le indican que camine de espaldas para poder esposarlo.

Según uno de los participantes en la autopsia, el médico asistente Shawn Parcells, el brazo izquierdo de Brown presenta un disparo "que es consistente con el movimiento de levantar los brazos, como si se estuviera entegrando".

"Lo que pensamos que sucedió es que él estaba en un proceso de entregarse cuando recibió una sucesión de disparos", ha agregado Parcells.

La autopsia fue realizada por un antiguo médico forense de Nueva York, Michael Baden. En el informe entregado a la familia Brown, el clínico especifica que, además del disparo en la cabeza que le golpeó por detrás, un segundo disparo se llevó a cabo directo al ojo derecho. Además hay un tercer disparo realizado a la altura de la mandíbula superior que salió a la altura del cuello y volvió a ingresar por el hombro.

El disparo en la cabeza no reveló la presencia de pólvora lo cual, según el forense, indica que fue propinado a distancia. En los demás, se concluye claramente que el adolescente estaba más próximo del policía.

Para la familia, todo esto demuestra que Michael Brown estaba intentando entregarse al policía y no había intentado escaparle.

Mientras, el Secretario de Justicia de Estados Unidos, Eric Holder, ha ordenado una tercera autopsia dada "la naturaleza relevante de este caso", ha indicado en un comunicado este lunes. La primera autopsia fue realizada la semana pasada, tras la muerte del adolescente, pero las autoridades policiales de Ferguson no han revelado sus conclusiones, lo cual ha incendiado aún más la volátil comunidad afroamericana que ha salido en masa a las calles, ha protagonizado una semana de disturbios, que llevaron a la declaración de un toque de queda y la movilización de la Guardia Nacional.