"Grecia es un país soberano (...) No es la señora Merkel quien debe decidir si vamos a un referendo o no", declaró Tsipras en una rueda de prensa el lunes en París, donde se reunió con el líder de la izquierda francesa, Jean-Luc Mélenchon.

La oficina del primer ministro griego, Panayotis Pikrammenos, indicó el viernes que la canciller había propuesto la celebración de un referendo sobre la permanencia de Atenas en el euro coincidiendo con las elecciones legislativas del 17 de junio. Una idea que fue desmentida poco después por la cancillería, pero que levantó un gran revuelo en el país mediterráneo.

Según un sondeo publicado el domingo, el partido de Tsipras, la coalición Syriza, sería la fuerza más votada en las legislativas griegas del 17 de junio. En caso de victoria, Tsipras aseveró que no aceptará negociar las medidas de austeridad impuestas a cambio de la asistencia financiera concedida por la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional.

"El memorando (que contiene esas medidas de rigor) no se negocia, porque el infierno no se negocia", declaró. "El memorando conduce al infierno y fue anulado por el pueblo griego en las elecciones del 6 de mayo", cuando los partidos opuestos a la austeridad fueron mayoritarios, y lo será de nuevo cuando los griegos voten en junio, insistió Alexis Tsipras, de 37 años.

Según el dirigente de la izquierda, el dilema planteado entre la aplicación de las medidas de austeridad y la permanencia en la zona euro es "un chantaje". El jefe de Syriza consideró que el verdadero debate está entre "la austeridad catastrófica y la esperanza, empezando por la anulación del memorando".

El dirigente estimó muy improbable y riesgoso para el conjunto de la Eurozona un cese de la financiación exterior, y más aún la salida del país del bloque, dada la imbricación del sistema financiero en el espacio de la moneda común. "La probable salida de Grecia del euro puede disolver la Eurozona (...) Imaginemos la Eurozona como una cadena con 17 eslabones. Si uno de ellos se rompe, se rompe toda la cadena", incidió.

Cargando contra la canciller alemana, añadió que Merkel "no puede comportarse con otros países como si fueran protectorados al servicio de los países fiscalmente capaces". "Las elecciones son el verdadero referendo para el futuro del país", insistió.

El dirigente consideró que la solución a la crisis de la deuda debe ser europea, y que lo que se está viviendo no son sólo planes de austeridad, sino "un experimento europeo de solución neoliberal de choque". "Si el memorando se sigue aplicando tres o cuatro meses más, se necesitará un tercer plan de rescate y una segunda reestructuración de la deuda griega", vaticinó.