Las protestas por la muerte reciente del joven negro Michael Brown a manos de la policía local se reiniciaron en las primeras horas de hoy por sexto día consecutivo en Ferguson, estado norteamericano de Missouri.

Según el diario Saint Louis Post-Dispatch, a pesar de las lluvias, centenares de personas bloquearon las calles principales de la localidad y caminaron con las manos en alto, a lo que agentes del orden público respondieron con el lanzamiento de gases lacrimógenos.

La policía local tardó casi una semana en informar que el oficial Darren Wilson fue quien dio muerte a tiros el 9 de agosto a Brown, de 18 años.

Las autoridades revelaron la identidad del autor del hecho a la vez que divulgaron un vídeo en el cual, supuestamente aparece el joven como sospechoso del robo de cigarrillos en una tienda cercana al lugar del suceso.

Esta acción provocó la ira de sus familiares y amigos que la califican de un intento premeditado de criminalizar a la víctima.

Entretanto, líderes comunitarios intentaron bloquear las entradas de los negocios para evitar saqueos durante la madrugada, al tiempo que se elevaba a 50 el número de detenidos, mientras la cifra de heridos no ha sido proporcionada por las autoridades.

El gobernador de Missouri, Jay Nixon, ordenó a la Patrulla de Carreteras del estado sustituir en algunas misiones de mantenimiento del orden a la policía local, acusada por medios de prensa por la dura represión de las protestas y la falta de transparencia sobre el hecho.

La muerte de Brown reavivó en Estados Unidos el debate sobre la discriminación racial e hizo recordar el caso de Trayvon Martin, adolescente negro de 17 años baleado en 2012 en el estado de Florida por el vigilante George Zimerman, cuya absolución de cargos por los tribunales en 2013 provocó protestas en todo el país.