En declaraciones a Radio Sandino, el presidente de la Comisión de Reconciliación, Paz y Justicia, envió un saludo respetuoso a todas las madres nicaragüenses, en ocasión de la próxima celebración de su Día.

"Sabemos que se acerca el Día de las Madres y la palabra Madre es una palabra que evoca un poema de amor porque parece que cuando uno  pronuncia la palabra Mamá, los labios se besan dos veces", expresó el alto prelado de la Iglesia Católica.

"No hay duda pues que en el Día de las Madres debemos recordar a nuestras Mamás, los que las tienen vivas y también a las Madres que ya pasaron a la eternidad, recordarlas en nuestras oraciones, porque la Madre ha jugado un papel importantísimo pues en la formación nuestra", añadió.

Señaló que la Madre "es un modelo perfecto que ayuda a la formación, ayuda el papá y mamá, pero la Madre juega pues un papel importantísimo", enfatizó su Eminencia Reverendísima.

"El mismo San Juan Bosco, que fue educado solamente por su mamá porque su papá murió cuando él era muy niño, sin embargo este hombre, salió un gran hombre, porque tuvo una gran mamá que le enseñó a amar a Cristo y le enseñó a amar a sus semejantes".

Destacó que en Nicaragua sí hay madres que son dignas de encomio. "Hacen el papel de mamá y muchas veces el papel de padre porque el papá pues no ha sido responsable con sus hijos".

"Estas Madres pues son dignas de encomio, ojalá que el Señor pues las bendiga, les dé fuerza para educar cristianamente a sus hijos", enfatizó.

El Cardenal Miguel recalcó que la mujer nicaragüense, es una mujer trabajadora. "Yo he estado en varias partes de Centroamérica y veo que la mujer nicaragüense pues muy de mañana ya está en el trabajo. Usted se encuentra viniendo del lado de la Concha, muy de mañanita, ve usted damas que vienen con sus canastos a vender al mercado. Son gente trabajadora".

Resaltó que la mujer nicaragüense "no es una mujer pues que hace siesta continuamente, sino que se dedica al trabajo, a la educación de sus hijos y a dar el sustento muchas veces haciendo el papel de papá y de mamá".

27 años de Dignidad Cardenalicia

El presidente de la Comisión de Reconciliación, Paz y Justicia también fue abordado sobre el 27 Aniversario de haber sido elevado a la Dignidad Cardenalicia.

"Realmente tengo que agradecerle a Dios Nuestro Señor pues que me ha dado la vocación sobre todo de ser sacerdote y, pues debido a la bondad del Señor, Obispo y Cardenal", respondió.

"Tengo que agradecerle pues a Juan Pablo Segundo, mi gran amigo, que me hizo Cardenal y rezo por él y él estará rezando por nosotros porque hay un nexo entre la Iglesia Triunfante y la Iglesia Purgante y la Iglesia Militante, que somos nosotros", añadió.

Destacó que el Papa Juan Pablo II "era un Santo, un Hombre que fue gastando su vida al servicio del Señor, entregado enteramente a la noble tarea de evangelizar".

Recordó que Juan Pablo II fue su amigo y destacó sus cualidades humanas y  sus cualidades religiosas. "Fue muy amigo mío, lo traté muchas veces al Santo Padre muy de cerca. Un hombre realmente muy abierto, un hombre pues capaz de dar amor y cariño; y sabía apoyar en los momentos difíciles en forma muy adelantada, muy adecuada".  

Destacó asimismo que su Santidad ahora en la Gloria del Señor amó a Nicaragua y a su pueblo, que visitó en dos ocasiones. Dijo que después de su primer visita al país "yo lo fui a invitar allá a Roma con el Nuncio y un Obispo más y él aceptó venir la segunda vez".

"Él decía yo quiero a Nicaragua, y recuerdo pues que cuando vino aquí me preguntó ¿mi homilía la habrá escuchado la gente? Yo le dije: Santo Padre, la gente ha escuchado su homilía y esperamos que la palabra que usted dio, esa semilla que sembró, va a dar muchos frutos aquí en Nicaragua”.