Cuando Nicaragua es noticia mundial es cuando el FSLN gobierna de nuevo. Ya sea para mantener la libertad en su pueblo o para ejecutar medidas para sacarlo de la extrema pobreza. Es una realidad que abre los ojos de todos poco a poco; y que es determinante para quienes hemos sido testigos de cómo una familia puede tener fe en el futuro al recibir un Plan Techo.

Ahora el impacto es el Gran Canal de Nicaragua; un proyecto que muchos propusieron cuando la economía mundial podía estar del lado de los países pobres. Pero no se atrevieron.

El ahora es diferente. Como lo dije antes; es un proyecto valiente que está apareciendo en las mesas de desayuno de millones de hogares alrededor del mundo. Nicaragua es noticia de primeras planas.

La semana pasada se destacaron dos reportajes en la revista Forbes Centroamérica; uno enfocado en el proyecto y titulado “El otro canal”; y el otro elaborado sobre las especulaciones y curiosidades que ha despertado Wang Jing; Presidente de HKND.

Colegas como Adolfo Pastrán y Omar García evalúan estos trabajos como ejemplos claros de que Nicaragua no solo se presenta como una opción para extranjeros con ganas de invertir; sino que levanta los entrecejos de otros gobiernos que pueden necesitar aliados para combatir los duros tiempos que ya vivimos.

Esto se basa en que Nicaragua, a pesar de las carencias por ser una nación con muchos años de retraso como producto de las guerras, es una potencia en cuestiones de productividad en el campo.

Acá no se deja de sembrar y cosechar; y en un mundo que sigue cayéndose a pedazos, un país con estas características es fundamental para la subsistencia alimentaria. Y en este asunto, Nicaragua ha sido reconocida por las Naciones Unidas y sus órganos en la materia.

Aparecer en Forbes no dice más que las economías más potentes tienen su mirada sobre nosotros. Y la ventaja acá es que el Gobierno Sandinista no se deja intimidar. No se puede recaer en la venta de la patria y por eso las inversiones que puedan llegar se estudian con cautela. Aunque la oposición mantenga en su discurso que acá todo se hace “a la carrera”.

En marzo de este año, The New Yorker se interesó en el canal titulando una pieza “The Comandante’s Canal”; “El Canal del Comandante”. Título que reconoce que la obra es empujada por la audacia de un estadista de renombre que gana elecciones en Nicaragua con una firmeza contundente; reflejada en todas las encuestas varios meses antes de cualquiera de los comicios.

La particularidad de los más recientes artículos dedicados al Gran Canal es que se trata de escritos duros; fuertes; cuestionadores. No son flores que se lanzan a Nicaragua a través de esas páginas extensas. Y eso; al parecer de mis colegas y del mío también; es un aliciente para que el proceso permanezca en exposición con transparencia.

Que se siga hablando de este sueño de Sandino es mantener a la expectativa al planeta y que se persigan y alcancen los objetivos de darle al medioambiente un tratamiento prioritario para construir o no.

El artículo de The New Yorker se encarga de trasladar al lector hasta el Siglo XIX; cuando empezaban a suspirar los Estados Unidos por construir y administrar su canal acá; hasta que decidieron hacerlo en Panamá. Asimismo repasa los versos del General Sandino; quién llamó al proyecto “El Sueño”; mismo que podría concretarse a finales de este año. Es decir, la publicación del autor Jon Lee Anderson considera indispensable que cada paso de este proceso sea del conocimiento de su amplia audiencia. Así que Nicaragua deja de ser desconocida para todos porque hasta su historia es parte de los cuadros que se pintan en el exterior.

Es tanto lo que se dice y ejecuta sobre el Canal de Nicaragua; que en Panamá hay un par de funcionarios que han emprendido una campaña para desvirtuar y subestimar estas intenciones. Sin embargo, esas reacciones que también se plasman en los medios no hacen más que mantener en la picota esta obra que se encuentra todavía en etapa de estudios de factibilidad.

Las publicaciones siguen saliendo a la luz; y muchas siguen siendo severas y develan que el tema se ha vuelto político porque los intereses de muchos millonarios tiemblan ante un proyecto que puede significar el levantamiento de Nicaragua y las naciones que deseen participar.
SciDevNet de Argentina, por ejemplo, publicó un artículo titulado “¿Qué hay detrás del proyecto del canal de Nicaragua?”; citando duras críticas con sabor a especulaciones premeditadas de expertos de universidades de Estados Unidos y otros lugares.

Siempre habrá relatos, incluso de nicaragüenses, que apuestan por la debacle del país; pero se les olvida que a la miseria que ellos produjeron, los nicaragüenses no quieren regresar. Y, en fin, las publicaciones que se empeñan en encontrar solo contrariedades mas bien despiertan el interés de quienes quizás no conocían el tema.

Un punto acertado es que el interlocutor de la comisión de trabajo del Gran Canal es Telémaco Talavera. Un estudioso con habilidades envidiables para la exposición de asuntos de interés. Demostrando que la estrategia gubernamental y empresarial funciona. Tanto así que los dirigentes de la empresa privada nacional apoyan la obra. La cuestionan y muestran sus preocupaciones; pero confían en su potencial y viabilidad. Así como lo hacen mandatarios de gran popularidad y poder como Putin, Evo, Fidel y Correa; e igualmente naciones con un desarrollo gigantesco como China y Brasil.

Los próximos meses están llenos de entusiasmo. Porque cada vez que aparece Nicaragua en las publicaciones más importantes del mundo también nos encontramos con puntos aparte del Canal. Se destaca nuestro turismo, nuestra lucha contra el hambre, los esfuerzos por mejorar la educación y muchos más.

Los próximos meses serán interesantes.