Entre pólvora y el baile de la gigantona, el pueblo mariano de León celebró una vez mas la Gritería Chiquita o de Penitencia, tras 67 años de tradición y devoción a la Asunción de María en pago de la promesa que se hiciera el 14 de agosto de 1947.

Monseñor Vivas, durante su oración a la Virgen previo al grito, pidió la intercesión divina por la paz en el mundo y por la protección ante las epidemias que están afectando a miles de ciudadanos africanos.

Asimismo, el Obispo oró porque en Nicaragua reine la auténtica y verdadera fraternidad y reconciliación entre todos y que la sequía sea apartada de la región por la intercesión de la Madre Santísima.

"Sin olvidar este año a nuestros hogares, nuestras familias y pedirle al Señor que una cada vez más a todos sus miembros", expresó Monseñor Vivas Robelo.

Su Eminencia Reverendísima Cardenal Miguel Obando Bravo, oró por la bendición de todos los leoneses y el pueblo de Nicaragua y para que se produzcan precipitaciones en beneficio de la producción nacional.

Luego del grito de “¿Quién Causa Tanta Alegría?” en voces del Obispo de León, Monseñor César Bosco Vivas Robelo y el Cardenal de la Paz y la Reconciliación, Miguel Obando Bravo, los leoneses se desbordaron a las calles de la ciudad e iniciaron su recorrido casa a casa en búsqueda de la gorra de la Purísima Asunción de María.

Alberto Reyes Suazo, destacó el orden y seguridad de esta celebración característica de los leoneses y en la cual se dan cita miles de fieles devotos de la Virgen de todo el país y de la región centroamericana.

"Está muy bonito el ambiente y bien cuidado por la Policía, mucha seguridad", dijo Daniel Aguilera.

El 14 de agosto de hace 67 años el pueblo católico de León pidió a la Virgen Asunción de María que los librara de la erupción del volcán Cerro Negro, lo que se constituyó desde esa fecha en la Gritería de Chiquita o de Penitencia y para lo cual el fervor mariano y devoción sigue latente.

A más de seis décadas la tradición se mantiene no solo en las familias leonesas, sino de otros municipios del país y de familias que se encuentran fuera de Nicaragua.

"Nosotros los nicaragüenses, sobre todo los leoneses, celebramos con mucho júbilo a la Santísima Virgen y le pedimos que nos de más vida para seguir disfrutando de esta alegría", manifestó Thelma García.

"Yo vengo de Rivas y esto no me lo podía perder, es algo maravilloso y vine para celebrarla, para gritarle a mi virgencita", comentó Alma Nubia Hernández.

Para Israel Antonio Martínez, originario de Granada y que por primera vez participa del fervor mariano en León, esta es una festividad de fe y devoción, una celebración religiosa para todos los nicaragüenses.

"Me parece algo maravilloso y que cada día crezca más la fe en el pueblo nicaragüense para que Dios los bendiga junto a la Madre Santísima", declaró María Aleyda Fuentes.