La Lección Inaugural del curso estuvo a cargo del Magistrado Presidente de la Corte Centroamericana de Justicia (CCJ), doctor Carlos  Guerra Gallardo, quien hizo un resumen de todas las medidas que dentro del Sistema de Integración Centroamericana han adoptado los países de la región para combatir al crimen organizado y al narcotráfico internacional.

En su exhaustiva exposición el doctor Guerra Gallardo advirtió que el crimen organizado ha dejado de una amenaza latente para convertirse en un hecho real que pone en riesgo la seguridad ciudadana y las economías de todos los países centroamericanos.

Naciones comparten experiencias

No obstante, destacó como un hecho positivo el hecho de que las naciones del istmo unan acciones, estrategias y compartan experiencias para combatir ese flagelo que ha encontrado en la pobreza y vulnerabilidad un terreno propicio para expandir sus redes.

En el curso policial de alto nivel académico participan miembros de las Policías de Nicaragua, Panamá, República Dominicana y El Salvador.

Guerra resaltó el Modelo preventivo, proactivo y comunitario que ha impulsado la Policía nicaragüense, que ha servido de ejemplo para las instituciones similares de los demás países centroamericanos.

“En la parte de prevención ha sido muy efectivo, está demostrado que funciona”, destacó sobre el Modelo policial nicaragüense.

El magistrado presidente de la Corte Centroamericana de Justicia puso de relieve el hecho de que se ha generado un intercambio positivo entre las instituciones policiales de la región, “que ha sido muy fructífero y que además ha venido ese intercambio ha darle más profesionalismo al policía, también le ha dado acercamiento, confianza, ha generado confianza entre los policías del istmo”, recalcó.

Crimen organizado no es una amenaza sino un hecho real

“El crimen organizado ya no es una amenaza sino un hecho: el crimen organizado se ha colado con la pobreza en toda la vida de los países, como un falso mesías que viene a prometer (prosperidad) pero que realmente a lo que viene es a incitar a una conducta ilícita  que es un mal ejemplo y que puede descomponer a nuestras sociedades”, expresó el magistrado.

Dijo que al crimen organizado hay que combatirlo en todas sus facetas, no solo en la narcoactividad, sino también en la Trata de Personas, el blanqueo de capitales, el contrabando.

Asimismo recomendó contar con instituciones fuertes, buenas legislaciones y tener la voluntad de combatirlo sin tregua en todas sus manifestaciones.

Informó que la Corte Centroamericana está colaborando efectivamente en fortalecer y homologar las leyes. Una comisión de juristas centroamericanos trabaja en darle mayores facultades a la Corte.

Destacó que el fenómeno del crimen organizado ha hecho que todos los Poderes Judiciales de Centroamérica avancen a paso agigantado en el fortalecimiento de las leyes, y de que se cumplan las normas del Protocolo de Tegucigalpa.

Centroamérica unida contra delitos


El Comisionado General Jimmy Javier Maynard Arana por su parte, resaltó que por primera vez Centroamérica está unida en un solo objetivo para combatir al crimen organizado y al narcotráfico. Señaló que eso es fundamental para fortalecer la seguridad ciudadana en todos los países de la región.

El comisionado Maynard expresó que esta lucha urge no solo de apoyo político, sino de acciones claras de cooperación en el combate al crimen organizado y al narcotráfico.

Recordó que todos los países han aceptado una estrategia de responsabilidad compartida. “Cada país tiene una responsabilidad, que cada cual ha asumido y enfrenta, diciendo esto no es una amenaza sino un hecho concreto”, explicó.

“Nicaragua ha enfrentado este fenómeno en todos los planos, en todos  de los frentes que se le han presentado, Nicaragua ha presentado en las últimas fechas una tendencia a la baja de la actividad delictiva, tendencia a la baja de los delitos más relevantes y ha enviado mensajes muy claros al crimen organizado”, enfatizó.

Asimismo destacó que Nicaragua ha enfrentado este reto bajo un concepto de un modelo preventivo, pro activo y comunitario, de articulación de toda la sociedad nicaragüense sobre este tema, que ha tenido resultados  positivos. “En ese sentido debemos decir que Nicaragua está exento de maras”, recalcó.