Como uno de los más grandes educadores de Nicaragua fue despedido este lunes el doctor Juan Bautista Arríen, quien falleciera el pasado sábado a los 83 años de edad.

Arríen nació en el País Vasco, España, y desde 1956, en que llegó a Nicaragua, dedicó su vida entera y decididamente a mejorar el sistema educativo nacional, ya fuera como sacerdote jesuita y maestro, rector de la Universidad Centroamérica (UCA), alfabetizador o como representante permanente en nuestro país de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).

Antes de ser sepultado en el Cementerio General de Managua, Arríen fue homenajeado en la Universidad Centroamérica (UCA) y en el Teatro Nacional Rubén Darío, como reconocimiento precisamente a toda esa labor, de la cual son prueba irrefutable miles de nicaragüenses que fueron alfabetizados gracias a su empeño de llevar el saber hasta los lugares más recónditos del país.

En la UCA, donde fungió como rector en los años setentas, se ofició una misa de cuerpo presente ante los familiares, la comunidad educativa, amistades y decenas de hombres y mujeres que lo recordaban como lo que era: un hombre integro y confiado en que la educación es la que sacará adelante a Nicaragua.

De su nobleza es fiel testigo el padre Adolfo de la Fuente, un sacerdote español con quien Arríen hizo el noviciado. Este subrayó que el doctor Arríen desde muy joven demostró su vocación religiosa y su dedicación a servir a los demás.
Además expresó que a diferencia de los demás compañeros novicios, Arríen se caracterizaba por ser un gran futbolista, afición que se vería luego plasmada cuando le tocó vestir en los años sesentas la camisa de la Selección Nicaragüense de Fútbol.

Su gran vocación era la educación

Al ser consultado sobre el legado de este gran educador, el Canciller de la República, Samuel Santos, señaló la importancia que tenía el ser humano en la vida de Arríen.

“Él realmente creo que nos educó a partir de la filosofía de lo que él creía”, manifestó.

“Él precisamente fue uno de los grandes asesores del presidente Ortega y de todos nosotros y eso ha permitido que el concepto de la educación sea uno de los conceptos centrales del trabajo que tenemos que hacer y a través del cual se van a superar los grandes problemas que ha tenido este país y que hoy vienen en vías de solución”, expresó.

El Ministro de Energía y Minas, Emilio Rappaccioli, conoció a Arríen desde muy pequeño cuando estudiaba en el Colegio Centroamérica, iniciándose así no solo una relación entre maestro y discípulo sino entre dos amigos.

“Juan Bautista (es) un ejemplo para todos los nicaragüenses especialmente para los que hemos trabajado en la educación, en la enseñanza y que estamos trabajando por nuestro país, por nuestro pueblo”, refirió.

Nicaragua ha perdido a un hombre inspirador

El doctor Carlos Argüello, agente de Nicaragua ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya, señaló que durante los 50 años que conoció a Arríen, este fue un ser admirable e inspirador.

“Fue un hombre que vivió el principio de mente santa en cuerpo sano, fue un hombre brillante y un gran deportista”, afirmó.

La Vice Rectora de la UCA, Renata Rodrigues, subrayó la labor educativa que desde esta alma mater le tocó ejercer a Arríen en momentos tan difíciles de la historia de Nicaragua.

“Es una perdida para la Universidad Centroamérica, es una pérdida para el país, es una pérdida para la educación de este país. Perdimos el día de hoy a un gran educador, a un ejemplo a seguir”, lamentó.

Mined decreta tres días de duelo

Luego de este merecido homenaje en la UCA, el cuerpo del doctor Arríen fue trasladado a Salón de los Cristales del Teatro Nacional Rubén Darío, donde el Ministerio de Educación (Mined) le rindió en nombre del gobierno un merecido homenaje.

La titular de esta cartera, Miriam Raudez, dio a conocer un acuerdo ministerial en el que se decretan tres días de duelo en todas las instancias del Mined a nivel nacional, durante los cuales la bandera nacional ondeará a media asta.

A este homenaje en el Teatro Nacional fueron invitados amigos y hombres que junto a Arríen dieron un granito de arena para mejorar la educación nicaragüense.

Uno de estos fue el ex Ministro de Educación, Miguel de Castilla, quien aseguró que Arríen fue un hombre dedicado a su labor de educador a tal punto que en los ochentas al no poder ir a la montaña a alfabetizar decidió hacer lo propio enseñando las primeras letras a una mujer que estaba a su servicio.

De Castilla refirió que éste fue un ferviente optimista, de ahí que siempre quiso dejar claro que el mejoramiento del proceso educativo conlleva de tiempo.

Juan Bautista Arríen (hijo), agradeció por su parte al Gobierno este reconocimiento a su padre.

“Toda mi familia estamos muy agradecidos con la hospitalidad, por el acompañamiento, por las palabras de aliento, de fuerza”, indicó.

Si bien, el doctor Arríen se caracterizó por su entrega al tema educativo, su labor en el deporte no fue menos brillante, a tal punto que en el año 2011 fue exaltado al Salón de la Fama del Deporte Nacional.