Al menos 19 personas murieron hasta hoy en Cambodia por la violenta crecida del río Mekong, a causa de lluvias de monzones de temporada que obligaron a evacuar a unas ocho mil familias.

Entre los fallecidos se incluyen niños en inundaciones reportadas en unas 25 ciudades y provincias del país por donde cursa la vital arteria fluvial, causando devastaciones crónicas entre los meses de agosto y octubre.

A 168 ascendieron el año pasado las víctimas fatales debido a relampagueantes desbordamientos que afectaron a un millón 800 mil cambodianos, en su inmensa mayoría de escasos recursos económicos.

El primer ministro Hun Sen instó a los residentes a lo largo de las riberas del Mekong y del lago Sap Lake a extremar la vigilancia, y ordenó a las autoridades locales a trabajar estrechamente con la Cruz Roja para asistir a los damnificados.

Además del costo en vidas, alrededor de 44 mil hectáreas sembradas de arroz y otros cultivos sufrieron destrucciones, según balance preliminar divulgado por el director del gabinete ejecutivo, Keo Vy.

Fuerzas policiales y del ejército participan, entretanto en la evacuación de poblaciones amenazadas y en la búsqueda de desaparecidos.