Acompañado del alegre sonar de las marimbas y de las bandas filarmónicas, y siempre con el amor y la fe de sus miles de devotos, la milagrosa imagen de Santo Domingo de Guzmán ha iniciado esta mañana su tradicional retorno al Santuario de las Sierritas de Managua.

Luego de diez días en la ciudad capital, la diminuta imagen, fue despedida a primeras horas de la mañana con una misa en la Iglesia de Santo Domingo, ubicada en el casco histórico de Managua. Al concluir esta, Santo Domingo fue subido al Barco enrumbándose hacia el Gancho de Camino, lugar donde se topó, en una amalgama de fervor, música y pólvora, con Santo Domingo de Abajo, que año con año llega desde la Comarca San Andrés de la Palanca para acompañar las fiestas patronales de los managuas.

Lejos de lo que era esta celebración hace, quizá, una década, en los últimos años el orden, la alegría y los esfuerzos de las instituciones por garantizar la seguridad de los fieles, ha sido lo más característico tanto en la llegada a Managua como en la ida a dejar de la santa imagen.

"Gracias a Dios tenemos que reconocer que junto a las autoridades civiles y del orden, junto a otros organismos y junto a las personas organizadas de las parroquias hemos ido logrando un poquito de más orden para que se muestre la devoción (por el santo)”, explicó el párroco Boanerges Carballo.

Durante su recorrido de aproximadamente 10 km hasta Las Sierritas, Santo Domingo va acompañado no solo de sus fieles devotos sino también de las principales autoridades del gobierno municipal, que de esta manera hacen suyas las tradiciones del pueblo de Managua.

En este sentido, la Alcaldesa de Managua, Daysi Torres, afirmó que lo que debe primar en estas fiestas es el amor hacia el patrono de la capital.

“Lo más importante es la fe, la fuerza y el amor hacia Santo Dominguito de Guzman”, expresó.

Efectivamente la religiosidad es un aspecto que prima ante todo durante esta celebración. En su retorno a su Santuario, Santo Domingo va acompañado fielmente de tradicionalistas y de un inmenso mar de gente que con devoción y alegría está cumpliéndole promesa por los favores recibidos.

“Nosotros como promesantes y como comité vamos con una devoción férrea y un amor a Santo Domingo, entrañable”, dijo el tradicionalista Darío Márquez.

Es de anotar que con el pasar del tiempo más y más personas se unen a la devoción al santo patrono. De esta manera uno puede encontrarse a personas que tienen 40 o 50 años de pagar promesas como a otras como María de los Ángeles Carballo, que con apenas cuatro años nada más, están iniciando una devoción a Santo Domingo que culminará, según afirman, hasta que Dios les de fuerza.

“Es una promesa por mi hija que nació enferma del corazón (y) gracias al señor me la ha dejado bien”, indicó Carballo.

La imagen en estos momentos se dirige por diferentes calles de Managua rumbo hacia la carretera a Masaya, de donde pasará luego al camino viejo a su Santuario, donde permanecerá hasta que el próximo año haga su tradicional peregrinación hacia la ciudad de Managua.