Lo que parecía imposible de imaginarse un año atrás podría convertirse en realidad, y muchos expertos y dirigentes creen que una salida de Grecia, un país de 11 millones de habitantes que apenas representa el 2% del PIB europeo, es a estas alturas un escenario probable.

“El asunto es el miedo, el miedo a un potencial efecto contagio. Países como España, Portugal o Italia deberían prepararse para reacciones de pánico”, indicó Diego Valiante, del Centro de Estudios de Política Europea (CEPS), basado en Bruselas.

Es que un “Grexit”, como han bautizado los mercados a la salida de Grecia, abre una caja de Pandora de consecuencias insoslayables en Grecia, la Eurozona, el sector público y el privado, y los mercados podrían apostar por que otros países de la unión monetaria sigan ese ejemplo.

“Es un juego demasiado peligroso, demasiado impredecible”, opinó Jan Techau, director del Centro de reflexión Carnegie Europe.

“Una vez que abres la caja no se sabe lo que te puedes encontrar, por eso es un escenario que todos quieren evitar”.

Probablemente por ese miedo, en estos días, todos los dirigentes europeos, tanto en Alemania como en Bruselas o España, han reafirmado su compromiso e interés de que Grecia permanezca en el euro, en medio de una fuerte crisis política en ese país.

El escenario más apocalíptico sería una salida de Grecia en un contexto de recesión y sin ninguna intervención del Banco Central, dice Valiante en un informe de Eurointelligence.

Más desempleo y recesión, niveles de las primas de riesgo disparados en los mercados, falta de liquidez que a la postre podría culminar en “insolvencia”, una retirada masiva de dinero, colapsando el sistema financiero, son algunas de las posibles consecuencias.