Si usted no conoce el término “sensación térmica” pues póngale mucha mente, ya que el cambio climático y la necesidad de adaptación ante un entorno desfavorable para el ser humano harán necesario que poco a poco nos vayamos acostumbrando a terminologías que solo es usual –hasta el momento- entre los científicos.

En pocas palabras y de manera sencilla la Sensación Térmica es la reacción del organismo ante la combinación de la temperatura ambiente y la humedad relativa. Los expertos señalan que al romperse el equilibrio entre estos dos factores se pierde la “zona de confort” y por lo tanto se empieza a alterar el calor corporal.

El mes de julio ejemplifica claramente todo esto, debido a que a la grave sequía hubo que sumarle temperaturas récord en muchas regiones de Nicaragua.

El experto en cambio climático y asesor científico del Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter), doctor José Antonio Milán, destaca que en el mes pasado incluso hubo sectores del país donde se superó la norma histórica en cerca de tres grados centígrados.

En este sentido los principales ejemplos son Chontales cuya norma histórica pasó de 37.4 a 38.7 grados; Corinto de 37.2 a 38.1; León de 38 a 38.5; Managua de 35.3 a 35.7; San Isidro de 34.6 a 35.1; y el más drástico que fue Masaya al pasar su norma histórica de 32.4 a 35 grados.

Milán explica que el fenómeno de El Niño está asociado a un incremento en la temperatura de las aguas del Océano Pacífico, de allí que esta masa de aire caliente es impulsada a gran altura hacia territorio nicaragüense. Sin embargo, a ello hay que sumar otro factor determinante como son los centros de altas presiones en el Océano Atlántico, las cuales mantienen las condiciones atmosféricas estables y por lo tanto sin circulación de viento.

“No hay un refrescamiento sobre nuestro territorio generando esta sensación tan desagradable de calor”, enfatiza el científico.

Población más vulnerable

Un aspecto que advierte Milán es que si bien en Semana Santa en algunas regiones del país puede que las temperaturas hayan sido superiores a las del mes de julio, el problema es que “nuestro cuerpo está adaptado a cada época del año”, de tal manera que percibe los valores de temperatura en base a humedades relativas más altas.

Las personas más vulnerables ante esta sensación térmica extrema son los ancianos, las mujeres embarazadas, los niños y quienes padecen enfermedades cardiovasculares o hipertensas.

“Lo recomendable es no exponerse. Si sabemos que tenemos alguna vulnerabilidad (hay que) tratar de evitar exponerse a lugares donde se pueda recibir la radiación directa del sol o a lugares que pueda haber ausencia de circulación de aire”, manifiesta Milán.

Cuerpo siente más calor que en el ambiente

El Director de Meteorología del Ineter, ingeniero Marcio Baca, subraya en este sentido que efectivamente el bajo índice de humedad, la ausencia de lluvias y la poca movilidad del viento provoca un incremento de la sensación de calor corporal.

“Es decir, aunque estemos con temperaturas de 35 grados o de 36 grados, nuestro cuerpo siente que esa temperatura está incrementada en uno o en dos grados incluso”, manifiesta Baca.

Sin esperanzas de frescor

Pero el optimismo de que mientras avanzan los días esta sensación de calor disminuya debe ser descartado de antemano, ya que como explica el experto “la temperatura seguirá siendo alta”.

Indica que en los últimos días las diferentes estaciones meteorológicas del Ineter registran temperaturas de entre 36 y 37 grados en la zona de Occidente, seguido de Managua, Rivas, Juigalpa y Boaco donde el mercurio ha llegado a 34 y 35 grados.

Baca subraya que de este infernal calor no se salvan las regiones montañosas de Matagalpa, Jinotega, Nueva Segovia, o relativamente altas como Carazo, ya que en estos lugares las temperaturas máximas han oscilado entre los 33 y 34 grados centígrados.

Lluvias aisladas y sin incidencia

Igualmente hay que descartar en las próximas semanas un refrescamiento del ambiente producto de las lluvias. El Director de Meteorología explica que actualmente el país está bajo lo que se conoce como régimen canicular (período seco), el cual se extiende del 15 de julio al 15 de agosto.

En este punto expresa que al estarse gestando el fenómeno de El Niño, este incide en que la Canícula sea mucho más seca de lo normal.

El mes de agosto “seguramente va a ser deficitario”, asegura.

Baca expresa que a corto plazo, es decir, para las próximas 24 a 36 horas, sobre todo el territorio nacional persistirá cierta nubosidad producto de una vaguada, pero la esperanza de que esto provoque lluvias abundantes tampoco se logrará concretizar.

“La lluvia va a ser dispersa y con las mayores probabilidades a que se presente en las regiones del Caribe Norte y las regiones del Caribe Sur. Más al interior del país, específicamente en las regiones centrales y el Pacifico, las lluvias van a tener un carácter mucho más aislado y con menos probabilidad de incidencia”, sostiene el Director de Meteorología.

El Ineter es claro al señalar que no solamente Nicaragua se está viendo afectado por este fenómeno, pues en Honduras, Guatemala, El Salvador, Costa Rica y Panamá los expertos también han observado afectaciones parecidas a las que registra el territorio nicaragüense.