Una infraestructura desgastada se revela hoy en la Franja de Gaza tras 26 días de ataques israelíes con mil 694 muertos y ocho mil 900 heridos, situación insoportable y desastrosa según fuentes médicas.

Entre los daños materiales resalta la destrucción de una mezquita histórica en Jabalia, sin contar los centenares de hogares reducidos a polvo y piedra.

Funcionarios de la Media Luna Roja advirtieron que se vive un verdadero desastre humanitario y habían rehusado emitir cifras sobre daños humanos hasta entrada la tarde debido al incesante flujo de víctimas civiles.

Los más recientes bombardeos mataron a un palestino y otros tres resultaron heridos, todos de una misma familia en la región de Rafah Saidam.

Otros dos palestinos perecieron alcanzados por esquirlas a la salida de un mercado cuando intentaban llegar a su auto en el barrio de Zeitoun.

El acontecer supera cualquier narración cronológica pues los ataques continúan de forma indiscriminada sobre cualquier objetivo o sujeto en movimiento.

Las fuerzas de Hamas, Brigadas de Azedím Al Qassam, negaron tener conocimiento sobre el destino del segundo teniente Hadar Goldin de Kfar Saba, comandante de un batallón de reconocimiento israelí.

La desaparición del oficial fue el pretexto para la ruptura, la víspera, del Alto el fuego previsto por tres días e interrumpido por Israel de manera unilateral, seguido por la respuesta de Hamas.

Al Qassam sólo confirmó tener bajo su poder a un soldado de Israel capturado al este de Jabalya.

Desde el otro bando dos uniformados sionistas fueron heridos como consecuencia de la caída de un mortero en el territorio de Eshkol.

Egipto convocó a conversaciones en El Cairo para este sábado a las que Tel Aviv no había respondido hasta hace pocas horas, cuando un portavoz negó cualquier envío de representante a las negociaciones previstas.