Miles de devotos de Santo Domingo de Guzmán iniciaron hoy una peregrinación hacia Managua acompañados de la diminuta y milagrosa imagen del santo patrono que se conserva en la Iglesia de las Sierritas, al sur de la capital.

En la procesión que recorre un trayecto de 10 kilómetros, le acompañan cargadores tradicionales, chicheros y devotos que se pintan de negros o se visten con trajes folklóricos y bailan frente a la imagen para pagar sus promesas.

Terminada la misa celebrada desde la madrugada, la imagen fue sacada del templo y en los primeros minutos los cargadores tradicionales la bailaron en celebración de la devoción del pueblo capitalino que se regocija ante la visita de su santo patrón.

Con el repicar de las campanas en la parroquia de las Sierritas de Santo Domingo y con la detonación de cohetes y cargas cerradas, inició la peregrinación que se caracteriza por el colorido, la música y la devoción de las familias capitalinas.

Luego de horas de camino, en el lugar conocido como La Cruz del Paraíso, los cargadores tradicionales de las sierras le entregaron la imagen a los cargadores tradicionales de Managua.

Ante la presencia y la euforia de miles de personas, Santo Domingo entró en el territorio capitalino donde será custodiado por los promesantes de Managua, durante los 10 días que dura su visita, para luego ser llevado de regreso, en una multitudinaria procesión, hacia su santuario en las Sierritas.

Alcaldesa de Managua rinde homenaje a Santo Domingo de Guzmán

Daysi Torres, alcaldesa y Mayordoma de las Fiestas de Santo Domingo, esperó la salida de la imagen del Santo junto al Vicealcalde de Managua, Enrique Armas.

Posteriormente, en el sector de La Morita, junto a la carretera a Masaya, Torres bailó ante la imagen, junto a los cargadores tradicionales y miles de promesantes que se congregaron en ese lugar.

Torres comentó que desde hace 6 años la municipalidad está trabajando para que la celebración de Santo Domingo sea más ordenada y además se vaya profundizando la fe y la religiosidad del pueblo.

“Desde aquí nosotros le pedimos a la población ir en orden con fe, fuerza, religiosidad, bailando a Santo Domingo de Guzmán, pidiéndole que interceda ante nuestro Padre y nuestra Madre la Virgen María para que vivamos en Paz, en Unidad, en Reconciliación, que todos los nicaragüenses nos abracemos en un solo corazón que es el corazón del Amor y de la Fe”, indicó.

Tradición, fe y devoción

Miles de capitalinos devotos de Santo Domingo de Guzmán expresaron su fe en el Santo que les ha concedido muchos favores y milagros, que van desde curaciones para padecimientos de salud hasta solución de problemas de toda índole.

Además en esta ocasión, los devotos le piden a Santo Domingo que interceda ante Dios para que continúe bendiciendo a las familias nicaragüenses.

El tradicionalista José María Castillo, conocido como Chema Pelón, indicó que tiene 39 años de participar en las celebraciones de Santo Domingo, y comentó que en esta ocasión se nota más orden en la traída de Santo Domingo hacia Managua.

“A él, los managuas le pedimos con fe todo lo que queremos”, agregó Chema Pelón, quien mantiene el pago de una promesa a Santo Domingo, con la realización del tradicional Palo Lucio.
Vilma Lanzas, es una joven que tiene 15 años de pagar promesa a Santo Domingo de Guzmán. “A él le pedimos que nos de tranquilidad, paciencia, él es un Santo muy milagroso, además le doy gracias por tener a mi familia bien de salud”, aseguró.

Muchos promesantes son personas adultas como Aura María Martínez, quien paga su promesa desde hace 53 años.

“Son muchos los milagros que tengo que agradecerle a él. Vamos desde la Sierra hasta Managua, camino una parte descalza hasta la ermita de la Cruz del Paraíso”, comentó.

Bernarda Solano, quien tiene 60 años de pagar promesa, comentó que todos los años se viste de folklore para bailarle a Santo Domingo de Guzmán.

“Cuando mi hijo tenía 11 años me le dio poliomielitis, no caminaba se arrastraba, entonces yo mire en la televisión la trayectoria de Santo Domingo, tenía mi fe, lo hice con devoción, el 10 de agosto lo traje desde Managua hasta la Sierra y ofrecí traerlo los primeros y venir a dejarlo los diez, a los cuatro días de eso mi hijo se comenzó a parar. Yo le pedía a el que yo no quería que me lo dejara perfecto, pero que me lo dejara que se valiera por el mismo”, recordó Solano.

Finalmente, aseguró que a Santo Domingo se le pide por la familia, por el pueblo, por la gente pobre y por todo el mundo. “En mi caso le continuaré pidiendo y viniendo hasta que el Señor me diga hasta aquí nomás Bernarda”, concluyó.