Las festividades en honor a Santo Domingo son una de las tradiciones religiosas más esperadas y concurridas de nuestro país, durante diez días “Minguito”, como muchos llaman a la diminuta pero milagrosa imagen, es capaz de atraer a miles de católicos que se dan cita en la capital para ser partícipes de las diferentes actividades que desde hace más de un siglo realizan en su honor.

Las fiestas agostinas, son una manifestación de cultura, tradición, alegría y fervor, año con año la presencia de los elementos tradicionales se manifiestan en las actividades previas a la bajada de la imagen de su santuario ubicado en la Sierritas de Managua, para ello los ya conocidos tradicionalistas se dan a la tarea de preparar lo necesario para que la población disfrute de la hermosa tradición popular.

Al hablar de las fiestas de Santo Domingo, muchos de forma instantánea se remontan a los personajes de tan vistosa celebración, como lo son; Chema Pelón, el Cacique Mayor y en sus años mozos el torologo Lizimaco Chávez (Q.E.P.D) y la popular Chica Vaca (Q.E.P.D), así mismo la importante tarea que realiza el Comité de Cargadores Tradicionalistas y el más reciente pero no menos popular comité de las Vacas Culonas.

La celebración de Minguito, inician de forma popular la noche del 31 de Julio, cuando Managua se visten de gala para celebrar la visita de su patrono, quien por el lapso de diez días permanece en su santuario ubicado en la iglesia Santo Domingo en el sector conocido como la vieja Managua, permitiendo a sus promesantes pagar los favores concedidos.

Uno de los sitios emblemáticos de la celebración previa, es la Rotonda Cristo Rey, donde se instala el “Palo Lucio” idea de José María Barahona “Chema Pelón” quien con 38 años de tradición y continuando con el pago de una promesa, desde ya se encuentra preparado para brindar alegría a quienes asisten a la actividad.

“Mi hija fue sanada por Santo Domingo y por eso tomé la iniciativa de hacer esta actividad tan popular en la que se desbordan los barrios cercanos a disfrutar de una noche llena de alegría, siempre tratamos de mantener viva nuestra cultura y que mejor manera de hacerlo que celebrando a nuestro patrono con la música de marimba, la entrega de comida típica y sobre todo incentivando al pueblo mantener siempre en sus corazones ese fervor religioso que es el que año con año me motiva a realizar esta fiesta” destacó.

Familia Chávez y la chicha de las siete quebradas

A pesar de la ausencia del tradicionalista Lizímaco Chávez, los hijos y nietos de este personaje continúan con la tradición que les hizo prometer en su lecho de muerte realizarían aún en su ausencia. Basados en el compromiso adquirido con su padre, abuelo y guía espiritual, los familiares desde ya se encuentran listos para recibir a miles de capitalinos en la tradicional vela del barco a realizarse en el barrio San Judas, donde reparten nacatamales, vigoron y la emblemática Chicha de las Siete quebradas.

Raymond Chávez, asegura que tal y como lo hacía su abuelo, tiene más de una semana de no bañarse, esto con el fin de mantenerse en conserva y utilizar el agua con la que se bañará el próximo 31 de Julio para elaborar la chicha.

“Estamos con la preparación de la Chicha de las Siete Quebradas, normalmente no me baño siete días antes del 31 para darle ese sabor y vistosidad a la bebida, la cual tiene un químico que todo el que la toma puede andar detrás de mí (señala entre risas), la invitación está abierta para que todos vengan a disfrutar con nosotros de esta hermosa tradición que no solo a nosotros sino a todo el pueblo nos heredó Lizímaco Chávez” expresó.

“Esta fiesta es un legado que nos dejó mi abuelo, fue gracias a él que hoy los pobladores del barrio San Judas pueden vivir el ambiente de las fiestas de Santo Domingo porque si no se hubiese robado al santo en 1961 el pueblo de Managua no viviera esta hermosa tradición que gozamos toda la familia y los amigos aun cuando ya no está con nosotros” afirmó.

Más allá de la bajada de Santo Domingo

La mayor parte de los creyentes y promesantes del patrono de la capital pagan las bendiciones recibidas con su participación en la procesión vistiendo atuendos propios de nuestro folklore, con los tradicionales huipiles, la apariencia humilde de Vicente Aburto, el leñador a quien se le apareció por primera vez Minguito, la apariencia de indios, los llamativos diablitos y las vaquitas.

En toda la festividad el sonar de las marimbas es infaltable, muchos bailan al son de ellas y se enorgullecen de ser promotores de nuestra cultura, tal es el caso de Oscar Ruíz, mejor conocido como el cacique mayor, quien afirma haber sido nombrado por la Iglesia Católica como el único cacique de las fiestas, razón que por más de 40 años lo ha motivado a acompañar a la imagen.

“Soy el primer personaje de las fiestas de Santo Domingo, nombrado por la Iglesia Católica y fue en 1965, mi vestuario está conformado por un penacho que pesa 16 libras sin embargo todo este tiempo ha sido un honor servirle a Dios, a Minguito y representar nuestra cultura ancestral, esta debe ser una fiesta llena de nuestros bailes y por eso siempre me hago acompañar de los filarmónicos, porque son parte de nuestras tradiciones populares” señaló.

De igual forma, los miembros del comité de las Vacas Culonas, afirman que desde más de dos décadas iniciaron con esta tradición fundamentada en el sentimiento de amor a los bailes y la alegría que vive el pueblo en estas festividades.

“Las Vacas Culonas surgen hace 22 años de la idea de un grupo de amigos creyentes de Santo Domingo, quienes optamos por hacer algo diferente pero llamativo y de esta manera rescatar un poco de las tradiciones, inspirados en la figura de las mujeres de trasero ancho y haciendo uso de nuestro ingenio, decidimos anexarle a las vaquitas hechas de arco, un gran trasero que las hiciera más llamativas” expresó entre risas Marvin Ondoy, miembro del comité.

Así mismo, los miembros del Comité de Cargadores Tradicionalistas de Managua, señalan que las fiestas de Santo Domingo es un momento para reflexionar y no para ingerir licor, es tiempo de reafirmar la fe cristiana- católica tal y como lo mandata la Santa Iglesia, es por ello que con el relevo generacional de cargadores han tomado la iniciativa de cultivarles el amor y el respeto a la celebración.

“Es una tradición de un pueblo católico y creyente que debe asistir a la celebración con mucho respeto, dejando a un lado la bebida y llevando el mensaje religioso, formando a las nuevas generaciones dentro de la fe. Nosotros ya estamos preparados para recibir a nuestro patrono y para ello hemos iniciado con el embanderillado de la calle con cintas de muchos colores, como una muestra de la alegría con la que recibimos a nuestro patrón” destacó José Alarcón, mejor conocido como Chico Largo.

El recuerdo de la Chica Vaca

Este año las fiestas de Santo Domingo no contarán con la participación de la emblemática Francisca Villalta popularmente conocida como “La Chica Vaca” quien partiera a otro plano de vida el mes de Septiembre del año pasado, sin embargo sus familiares aun cuando no asumirán la promesa de bailarle al santo haciendo uso del atuendo de Francisca, asistirán al recorrido de la imagen manteniendo siempre en sus mentes el recuerdo de la Chica Vaca cuando bailaba y tajoneando a los asistentes.

“Vamos a ir a la procesión, sin embargo será bastante duro porque vamos sin ella (Francisca), nosotros conservamos toda su vestimenta pero no le daremos uso porque estamos cumpliendo su última voluntad y era que cuando ella no existiera se acababa la tradición ya que no tuvo hijos” expresó Carolina Chavarría, sobrina nieta de la Chica Vaca.

“Ella nos dejó la devoción de ir siempre a traer al santo con mucho respeto, sabemos que muchos van a extrañarla en las fiestas de Santo Domingo pero nuestro consuelo es saber que mucha gente la quiso y la respetó, por eso es que sabemos que nuestra Chica Vaca estará con nosotros en estas fiestas” concluyó.