Un punto focal del homenaje está en el cementerio de Santa Ifigenia, en esta ciudad, donde flores frescas cubren y rodean el túmulo mortuorio, a nombre de las máximas autoridades del país y el pueblo cubano.

Al Mausoleo erigido a su memoria acuden niños, jóvenes y adultos motivados por esa presencia sobrecogedora y agradecidos por el legado de una vida entera consagrada al empeño de la independencia nacional y la dignidad plena de sus compatriotas.

Desde hace una década, el tributo al Héroe Nacional sumó una guardia de honor permanente con una solemne ceremonia militar, mediante la cual jóvenes cadetes expresan en nombre de Cuba entera la admiración y el cariño por el más universal de sus hijos.

En el sitio conocido por Dos Ríos, en la actual provincia de Granma, el 19 de mayo de 1895 cayó abatido por las balas de soldados españoles el adalid, principal organizador e inspirador de la guerra necesaria reiniciada apenas tres meses antes contra esa dominación colonial.

El 27 de mayo sus restos fueron trasladados hasta la necrópolis santiaguera, tras múltiples avatares porque aún muerto su grandeza desafió a las huestes enemigas.