No es cegando vidas como se construye la paz, expresó condolido el mediodía de este jueves, el Vicario de la Catedral Metropolitana de Managua, Padre Héctor Treminio, en relación a la masacre del pasado 19 de julio.

El líder religioso hizo una llamado “a cosechar el amor y no el odio”, durante una misa en honor a las cinco personas que fueron asesinadas cobardemente por dos grupos delincuenciales, tras los festejos del 35 Aniversario de la Revolución Popular Sandinista.

“Los señores obispos piden hoy, ante Jesús Sacramentado, que encomendemos a estos hermanos y sus familias a Dios”, dijo el Padre Treminio ante la presencia de cientos de familias católicas que participaron en el 'Día del Santísimo', en la catedral de Managua.

Manifestó que Nicaragua ya ha vivido muchas guerras, y las familias han aprendido que la violencia no lleva a nada bueno, sino que “la violencia genera más violencia”.

“Nadie tiene autoridad para privarle la vida a una persona, nadie. La vida de una persona es sagrada. Es triste ver cuando, en esta querida Nicaragua que tanto amamos, se van dando actos de violencia”, enfatizó.

Saquemos todos los resentimientos y practiquemos el amor

Durante su homilía, el Vicario sostuvo que todas las familias nicaragüenses tienen que aprender a convivir juntas, y trabajar unidas para sacar adelante a este país, al mismo tiempo que pidió a los fieles a “orar al Señor, Príncipe de la Paz, para sacar todos los resentimientos, y practiquemos el amor”.

“Nadie está autorizado para disparar contra un hermano, sino darle amor, darle la mano, trabajando juntos, es como se construyen las civilizaciones, no odiándonos y matándonos”, manifestó.

Tras la misa eucarística, las familias católicas destacaron el importante mensaje de paz y amor que emitiera el Padre Héctor Treminio, durante esta misa dedicada a los cinco compañeros y compañeras víctimas de la pasada masacre del 19 de julio.

“Me ha parecido un mensaje bonito, lleno de sabiduría, lleno de amor, ese amor que tanto debemos de practicar como pueblo hermano que somos”, manifestó Alejandra Madrigal, pobladora de Managua.

“Es sorprendente ver como todavía se dan estos actos donde pequeños grupos de delincuentes no quieren la paz, les estorba la paz en Nicaragua, pero nosotros como buenos cristianos, tenemos el deber de practicar el amor”, dijo Alberto Urbina.

Las familias católicas, no solamente elevaron sus oraciones por las víctimas de la masacre en Nicaragua, sino por la paz de los niños y niñas del pueblo hermano y Estado Independiente de Palestina, ante el conflicto armado que atraviesa.