Salieron de la comunidad Siares en San Ramón Matagalpa, jubilosos, contentos y muy entusiasmados por participar de la Fiesta Nacional del 19 de julio, algunos de ellos ya habían sido protagonista de esta celebración, por tanto nunca sospecharon que mentes iracundas iban a destilar su odio y veneno de la forma como lo hicieron, amparados en la noche y sin dar la cara, tal y como lo hacen los cobardes.

Fue una masacre abominable, afirmó el Presidente Daniel Ortega Saavedra al condenar los hechos que se dieron a eso de las 9 de la noche en la comunidad El Carmen, en el sector de Puertas Viejas Ciudad Darío. El resultado de tan abominable hecho fue de cinco personas muertas y 28 lesionados, en su mayoría heridos de balas, tal es el caso de Jackson Miranda Torres, 19 años, un joven que escapó de la muerte milagrosamente, una bala de fusil Ak 47 le penetró por la espalda y pasó a milímetros de sus pulmones, de haber impactado en este órgano la muerte lo hubiera atrapado, pero gracias a Dios es un superviviente.

Harvin Arcedes Arauz, es otro joven de Siares que tuvo la misma suerte que Jackson, una bala le penetró por la espalda, pero Dios le brindó otra oportunidad para que pueda dar testimonio y decir a sus atacantes que el odio no es el camino adecuado, sobre todo cuando en Nicaragua tanto ha costado la Paz que gozamos.

Ambos jóvenes son vecinos de Siares, igual como lo fue Yader Francisco Sáenz, un muchacho que por culpa de mentes retorcidas vio truncado su sueño de graduarse de la secundaria y luego continuar una carrera especializada en la agricultura.

En Siares aún no se reponen, los agricultores trabajan la tierra, las mujeres acompañan en ese esfuerzo, pero la tristeza se pasea por cada calle de esta comunidad rural, los rostros de cada persona delata la congoja que sienten, los jóvenes por el momento han dejado el fútbol, el deporte que juegan todos los días por muy dura que sea la calle llena de piedras laja.

Jackson y Harvin son dos supervivientes de esta masacre, vieron morir a Yader, gritaron de impotencia al verlo abatido por las balas que dispararon los cobardes, el dolor lo llevan por partida doble, su mejor amigo ya no está con ellos y porque también las balas penetraron sus cuerpos, dejándolos marcados de por vida.

Piden que autores les caiga la justicia

En sus mentes y cuerpos tienen fresco los segundos de terror que vivieron, a ambos les cuesta relatar esos momentos dramáticos, cuando lo hacen respiran, toman aire, pero el dolor es tan inmenso que las lagrimas fluyen sin mayor esfuerzo. Piden que les caiga todo el peso de las leyes, la venganza no se les pasa por sus corazones.

En medio de su dolor Jackson está preocupado por sanar rápidamente y volver al trabajo como agricultor, pues de eso dependen su madre Amparo Maldonado Miranda, quien reveló que las autoridades municipales del FSLN la están acompañando para que a su hijo y familia no le falte nada.

“Fui a Managua contento a celebrar el 19 de julio, ya he ido cuatro veces y no sabíamos que iba a pasar. Uno va a celebrar a pasarla bien nunca esperábamos lo que nos iban a hacer. Yo pido que estas personas que hicieron esto que paguen por lo que han hecho, que busquen que hacer con esa gente y no es justo que yo esté en la cama, es doloroso”, dijo Jackson, mientras era atendido por los médicos del hospital Cesar Amador Molina.

Doña Amparo, madre de Jackson pidió justicia y la captura de los verdugos de su hijo, pues considera que todos los afectados eran personas indefensas que andaban celebrando una fecha histórica.

Harvin no había dicho ni una palabra, cuando las lagrimas escaparon, pues lo primero que hizo fue recordar que su amigo Yader venía a la par suya, cuando escucharon el estruendo, primero pensaron que eran bombas artesanales, pero tan rápido fue que sintieron las balas penetrar por sus cuerpos.

“La verdad que no lo voy a volver a ver, pero en mi corazón lo tengo grabado para siempre, no quiero ni recordar me siento muy mal (lagrimas)… (respira) y quiero lo más pronto recuperarme y quiero darle gracias a los doctores por apoyarme a mí y a todos mis amigos, no quiero sentirme triste”, señaló Harvin, subrayando que todos los lesionados de Siares y Yader jugaba fútbol todos los días.

La angustia vivida la noche del 19 de julio la tiene muy fresca, le duele recordar, llora, pero se repone y asegura que venían cantando muy
alegre “lo traía a mi lado (a su amigo Yader) y nos dispararon”.

Juventud está avanzando con el FSLN

“Yader venia chateando, veníamos alegre, cantando, nadie pensaba que íbamos a pasar por esa situación, fue algo rápido, mis amigos venían nerviosos, se desmayaron, de mi casa andábamos cuatro hermanos y gracias a Dios a mis hermanos no les pasó nada, yo me muero si algo les pasa a mi hermanos. A las autoridades les pido que haga algo, que no quede impune eso, nos dispararon de frente, nosotros veníamos en la canastera del bus, todos mis amigos”, señaló Harvin.

Su hermano Maycol Arceda Arauz, escapó ileso del ataque, manifestó que los autores del atentado no pueden entender que la juventud está con el FSLN y eso les duele. Otros supervivientes de Siares son Alejandro Potoy Díaz y Bismarck Hernández Godines.

“Son gente que no tiene sentido (irracional) son gente que les duele ver la juventud como se está moviendo en este país, porque el gobierno sandinista está haciendo algo bueno por el país y es tan viendo que la juventud se está uniendo al FSLN, la juventud está despertando, en los años atrás estaba dormida la juventud y hoy en día está más avanzada”, dice Maycol, quien considera que los criminales se enojaron al ver la juventud muy alegre.

A pesar que tiene mucho dolor y rabia por lo sucedido, asegura que Dios y la justicia terrenal sabrá darles su castigo.

“La perdida de mi gran amigo me dolió tan tanto, era un gran amigo, convive con él, estudiamos juntos, jugábamos junto, me duele la verdad y también a mi hermano traerlo así (lo señala) tan alegres que íbamos, de una alegría una tristeza. Se merecen lo peor, al ver el dolor de mi hermano hasta uno podría hacer algo (vengarse), uno mismo se sentiría capaz de hacerles algo, pero me doy cuenta que eso no es lo que uno quiere, mejor que sea Dios y la justicia, ojala que la policía pueda agarrar a esas personas”

Masacre pudo ser mayor

Francisco Montoya, conductor del autobús donde viajaban Harvin, Jackson, Maycol y el fallecido Yader Francisco, manifestó que venían a una velocidad de 70 km/h, cuando escucharon las detonaciones y pensaron que se trataba de festejos en Ciudad Darío.

“En ese momento no miramos a nadie, solo oímos los disparos, seguí conduciendo y alrededor de 300 metros los que venían en la canastera me hicieron parada porque venía uno tendido (herido), los bajamos entre todos y me puse a parar un vehículo particular para llevarlos al hospital, pero nadie nos hacía caso y en eso oímos otros disparos al otro bus que venía detrás de nosotros”, relató don Francisco que calcula que entre los primeros disparos y al detenerse pasaron un par de minutos.

“Si yo me he parado en el lugar de los disparos tal vez hubieran acabado con todos los compañeros que venían en el bus , hubieran acabado con todos, habrían tenido una facilidad de agarrarlos, pero yo lo que hice fue apurarme (acelerar) y aunque me sonaron arriba lo que hice fue avanzar más porque sabía que seguían disparando”

Atención diaria en cada vivienda

Los lesionados de la comunidad Siares que se encuentran en sus viviendas tras ser dado de alta por los médicos, están recibiendo la visita diaria de los especialistas que dan seguimiento a la recuperación definitiva de todos ellos.

“Estamos en la comunidad de Siares dando seguimientos a los pacientitos que fueron heridos el día 19 y satisfactoriamente están en recuperación, lo que hacemos una ronda de recuperación, sus heridas están cicatrizando de manera correcta”, dijo la doctora Maritza Blandón del hospital Cesar Amador Molina cuando llegó a la vivienda de Harvin a realizarse su curación diaria. La doctora considera que las heridas físicas cicatrizarán muy pronto, pero el dolor del alma tardará mucho tiempo en sanar.