Autoridades locales y miles de pobladores del municipio de San Juan de Limay, en el departamento de Estelí, se congregaron para dar el último adiós a tres de las víctimas de los cobardes ataques perpetrados contra mujeres y jóvenes, que regresaban a sus lugares de origen tras asistir a la Fiesta Nacional del 19 de Julio en Managua.

La procesión fúnebre recorrió las principales calles del poblado hasta llegar a la Iglesia San Juan Bautista, donde se realizó un oficio religioso para despedir en la Paz de Cristo a dos de las víctimas.

En el cementerio municipal, en Limay, fueron sepultadas las compañeras Vilma Argentina Gómez y Esther Lidia Vásquez Barreda, mientras que en el cementerio de la Comunidad La Jabonera fue sepultado el joven Hermán Adrián Martínez.

Amigos, familiares, líderes comunitarios, militantes sandinistas, juventud y autoridades locales reconocieron que en este momento es cuando más unidas deben estar las familias nicaragüenses, por medio del dolor, pero a la vez con amor y solidaridad.

Nicaragua ha luchado por la Paz

Durante la homilía el párroco Bayardo Alfaro recordó que Nicaragua ha luchado por la Paz.

“Las familias de Nicaragua han luchado y están luchando por la integridad familiar, la integridad en la familia es la base de una sociedad, de un pueblo y Nicaragua ha venido luchando día a día porque la familia permanezca unida”, indicó.

“Por eso no podemos permitir ningún tipo de violencia de este tipo, donde se ataca a personas indefensas, a personas inocentes”, agregó.

Alfaro se sumó a las voces que demandan que se castigue conforme la justicia a los culpables.

“Pedimos a las autoridades, pedimos de manera especial a la Policía Nacional que no escatime ni mida esfuerzos para esclarecer esta situación. La Policía tiene frente a la ciudadanía un compromiso que cumplir. Por eso en esta mañana en que despedimos a estas dos hermanas nuestras le hacemos un llamado de manera especial a la policía para que ponga mano dura en contra de los criminales”, expresó.

El alcalde mayor de Estelí, compañero Francisco Valenzuela, también acompañó solidariamente a las familias dolientes.

En una breve intervención en el cementerio municipal, Valenzuela calificó la masacre como un acto vil y condenable, que se desarrolló al amparo de la oscuridad y disparando a mansalva contra la caravana.

Valenzuela también recordó que en el país “venimos construyendo la paz y vamos a seguir construyendo la paz”.

“Seguimos trabajando en el proyecto de reconciliación y unidad Nacional. No vamos a permitir que muy pocos que están en contra del proyecto de unidad se asienten”, afirmó.

El alcalde esteliano señaló que las compañeras Vilma Gómez y Esther Vásquez Barreda fueron militantes y ciudadanas ejemplares. Señaló que ambas eran madres abnegadas que luchaban para sacar adelante a sus familias.

Familiares piden justicia

Entre lágrimas y mucho dolor, los familiares de las víctimas demandaron a las autoridades esclarecer los acontecimientos y llevar ante la justicia a los responsables de la masacre.

Antonio Vásquez, padre de Esther, dijo que pide justicia ante ese hecho que no perdona. Asimismo, Alba Luz Vásquez, prima de Esther, dijo que su familia permanece unida y agradeció el acompañamiento de las autoridades y de la población.

Alba Luz también demandó que las autoridades lleven ante la justicia a los responsables para que sean juzgados por el crimen que cometieron.

Crescencio Hernández, padre del joven Hermán Adrián Martínez, también expresó que se le de seguimiento a los malhechores para que sean capturados y enjuiciados. Asimismo, agradeció el apoyo de las autoridades, del Presidente Daniel y la Compañera Rosario y de todo el pueblo que se volcó a expresar su solidaridad y cariño.

Población califica atentado como cobardía

Francisca Espinoza, de la comunidad La Jabonera, también demandó que se haga justicia y dijo tener la confianza y la fe en las autoridades que aplicarán el rigor de la ley para los asesinos.

“Lo que pedimos es que se haga justicia, pedimos que averigüen el porque se ha dado este atentado con personas humildes, indefensas que no estaban peleando con nadie, personas que venían de una celebración Nacional”, indicó.

“La guerra ya terminó, ya pasó, aquí lo que tenemos es una guerra contra el hambre, contra la pobreza, y lo que se dio fue un atentado de cobardía y nos duele en el alma, nos duele en el corazón como familia sandinista”, agregó.

María Rosales, de San Juan de Limay, también expresó que el suceso causa dolor en la familia sandinista, pero recordó que el Presidente Daniel y la Compañera Rosario han manifestado que los nicaragüenses viven en un país de unidad, de solidaridad y reconciliación.

“Por eso estamos aquí viendo una manifestación de afecto, respeto, cariño y solidaridad y a la vez de repudio a lo que sucedió”, dijo Rosales.