"Hoy vivimos otros tiempos; son tiempos de fé y esperanzas", manifestó este victorioso 19 de julio, el Presidente de la Comisión de Reconciliación, Paz y Justicia, Su Eminencia Reverendísima, Cardenal Miguel Obando y Bravo, durante la celebración del 35 Aniversario de la Revolución Popular Sandinista.

Durante este hermoso acto conmemorativo protagonizado por todo el pueblo de Nicaragua, en Plaza de la Fé, el Cardenal de la Paz, expresó que "estos son otros tiempos" los que está atravesando el país, son "tiempos de esperanzas, tiempos de fé", reiteró.

"Son tiempos en mejores condiciones de vida, de amor a la vida, de trabajo en comunidad. Son Tiempos de hermanos que buscan el Bien Común, Tiempos de Unión Familiar", refirió.

Durante la invocación al Altísimo en este fiesta nacional, el líder religioso recordó que la familia nicaragüense, hace 35 años, celebró el inicio de un cambio, por el que habían luchado muchas décadas, siendo muchos los hombres y mujeres que entregaron sus vidas para que hoy todos los nicaragüenses vivieran en una Patria Libre.

"San Juan Dice: 'no hay amor más grande que el que da la vida por sus hermanos', y por eso esta tarde debemos recordarles y agradecerles a todos por esa Ofrenda de Amor que hicieron por sus hermanos y por el futuro de su patria. Hoy, a 35 años del triunfo (de la Revolución Popular Sandinista), todos y todas vivimos ese futuro que soñamos y ansiamos", expresó.

"En este día de celebración le pedimos al Señor que bendiga a nuestra querida Nicaragua, a nuestros gobernantes, a nuestras familias, a nuestros jóvenes, a nuestros niños y niñas que son el futuro y esperanza de esta patria que ha luchado mucho por ser libre y vivir en paz", manifestó.

Su Eminencia recordó a San Juan Pablo II, que tanto amó a Nicaragua, cuando decía que "la familia es la célula primera de la sociedad, y es en ella donde se fragua el porvenir de la humanidad".

"Este santo decía que la familia es formadora de personas, educadores de la fe, y promotoras de desarrollo. Le pedimos al Señor que nos bendiga, y que todos los proyectos que beneficien a nuestro pueblo se hagan realidad. Que sigamos trabajando por fortalecer la Cultura del Amor", indicó.

El Cardenal Miguel, ante miles de nicaragüenses que se encontraban en Plaza de la Fé, pidió al Altísimo y a la Madre Santísima dé fuerzas al pueblo de Nicaragua para seguir luchando con ese entusiasmo que lo caracteriza, "ya no con las armas de guerra, que hemos enterrado para siempre, sino con el amor más fuerte que el amor y el deseo de hacer más prospera a Nicaragua".