Tras una tregua de cinco horas entre Israel y Hamás propuesta por la ONU, en la que los gazatíes han podido abastecerse en tiendas y mercados y sacar dinero en los bancos y que ha vuelto a convertir el centro de la ciudad de Gaza en un enjambre de coches, las bombas del Ejército israelí han golpeado de nuevo la franja y los cohetes han vuelto a caer en el sur de Israel manteniendo a sus habitantes en constante tensión.

Poco después de las 3 de la tarde (hora local), al haber expirado la llamada “ventana humanitaria” de cinco horas, grupos palestinos han disparado dos cohetes –uno ha caído dentro de Gaza y el otro en el sur de Israel– y luego han lanzado varios proyectiles. De hecho, durante el alto el fuego, tres proyectiles de mortero han caído sobre Israel, que ha respondido. Los primeros ataques israelíes tras la tregua se han producido en el norte de Gaza.

Y poco después, Sami Abu Zuhri, portavoz de Hamás, ha “negado” que haya un pacto con Israel para un alto el fuego. “El mensaje que hemos mandado en nuestra operación en Eshkol –en referencia al intento de infiltración en Israel de 13 hombres de Gaza a través de un túnel, de los que 8 han sido abatidos– es que no esperamos a que los israelíes vengan a Gaza, vamos a por ellos”, ha subrayado Zuhri.

El ministro de Exteriores israelí, Avigdor Lieberman, ha negado las afirmaciones de algunos medios de comunicación, entre ellos la cadena británica BBC y la agencia Reuters, sobre la existencia de una tregua. “Las informaciones sobre un alto el fuego están muy lejos de la realidad, he hablado con el primer ministro y son incorrectas”, ha indicado Lieberman.