A través de un complejo estudio que evaluó el peso de los distintos factores que pueden contribuir a elevar el riesgo de que una persona desarrolle el Mal de Alzheimer, un grupo de científicos llegó a una conclusión muy importante:

Aproximadamente el 30 % de los casos de esta enfermedad neurológica, en todo el mundo, podrían ser atribuidos a factores de riesgo que son potencialmente modificables con conductas saludables.

Eso significa que pequeñas intervenciones y cambios de conducta, como bajar de peso, o realizar actividad física en forma continuada, pueden reducir el riesgo de desarrollar esta enfermedad.

Sumando todos los factores que son modificables con cambios de conductas, se obtienen importantes mejoras en la cantidad de casos de esta patología cerebral con los que la salud pública debe lidiar en cada vez mayor cantidad de casos.

Vale recordar que se trata de una patología que genera un altísimo costo en materia de salud.

En otras palabras, si más personas mejoraran su acceso a la educación, socializaran más con sus pares; pudieran reducir los valores de hipertensión arterial, dejar atrás el sedentarismo, el cigarrillo, la obesidad, la diabetes, -y eventualmente- la depresión, podrían reducirse los casos de esta enfermedad en prácticamente tres de cada 10.