La Copa del Mundo tuvo varios equipos que pasarán a la historia ya sea por increíbles o por lo que dejaron de hacer. Aquí las tres Selecciones que marcaron el Mundial y la dececpión.

Alemania y la goleada al anfitrión
El marcador final parecía una broma. 7-1. Sí, siete goles. Quizás algún despistado pensase que se trataba de un amistoso entre Real Madrid y algún club de barrio, o de uno de esos partidos de eliminatorias de Oceanía que suelen terminar en goleadas de escándalo. Pero no, se trataba de la semifinal de la Copa del Mundo. El siete correspondía a Alemania y el uno nada menos que al gran Brasil.

Ese partido en el estadio Mineirao de Belo Horizonte quedará tatuado por siempre en la memoria colectiva de Brasil. No sólo fue el fin del sueño del país anfitrión, que anhelaba levantar su sexta copa el domingo en el estadio Maracaná, sino que fue una cachetada impensable para la nación que se jacta de amar el fútbol más que ninguna otra, la cuna de leyendas como Pelé, Ronaldo y Garrincha. Fue la derrota más amplia de la Verdeamarela en cualquier partido, superando un 6-0 que Uruguay le propinó en una Copa Sudamérica hace casi un siglo.

"Nunca más va a suceder algo así", opinó el técnico de Brasil, Luiz Felipe Scolari, cuyo nombre quedará por siempre vinculado con un resultado tan humillante como aquel Maracanazo de 1950.

Brasil se despidió con un revés 3-0 ante Holanda en el partido por el tercer puesto, y permitió 14 goles en total en el campeonato.

Costa Rica es Pura Vida
Cuando se realizó el sorteo del Mundial en diciembre, el Grupo D llamó la atención de inmediato por ser el primero en la historia con tres ex campeones mundiales: Italia, Uruguay e Inglaterra. Costa Rica, la pequeña nación centroamericana que disputaba el campeonato apenas por cuarta ocasión y nunca había superado la segunda ronda, redondeaba un sector en el que parecía el convidado de piedra.

Quién hubiese pensado que los ticos serían los más grandes ante ese trío de gigantes.

El equipo dirigido por el colombiano Jorge Luis Pinto dio el campanazo desde su primer encuentro, cuando superó 3-1 a una selección de Uruguay que venía de ganar la Copa América en 2011 y terminar cuarta en el Mundial de Sudáfrica. Aquí se acabó la sorpresa tica, pensaron muchos. Italia jamás permitirá que le pase algo así, opinaron otros. Pura vida, fue la respuesta costarricense. La selección derrotó 1-0 a la Azzurra y fue la primera en asegurar el boleto a octavos en su sector, empatando al final 0-0 con Inglaterra para clasificarse como líder del grupo.

El sorteo, tan cruel en un principio, le deparó un rival bastante accesible en octavos de final, y los ticos superaron a Grecia en una definición por penales para clasificarse por primera vez en su historia a los cuartos de final, instancia en la que aguantaron 120 minutos sin permitir goles a Holanda. Finalmente, la Oranje se impuso desde los 12 pasos, pero la gesta de Costa Rica será recordada por siempre como una de las mayores sorpresas en los mundiales.

"Fuimos como la cenicienta y regresamos como guerreros triunfadores. Los sueños se cumplen", señaló el capitán tico Bryan Ruiz.

Colombia baila así
Colombia llegó a Brasil envuelta en dudas por la baja de su goleador Radamel Falcao, quien no alcanzó a recuperarse de una lesión de rodilla y fue descartado apenas días antes del inicio del campeonato. Pero el equipo de José Pekerman tenía otra estrella lista para brillar, y lo hizo más que cualquier otra en los cinco primeros partidos.

James Rodríguez, compañero de Falcao en el Mónaco de Francia y quien anunciaba desde hace tiempo su precoz talento, puso a bailar a todo el Mundial con sus elegantes quiebres de cintura, pases medidos con láser y una faceta goleadora que hizo olvidar la ausencia del "Tigre".

James, que cumplió 23 años el sábado en la víspera de la final, se despidió de Brasil como máximo artillero del campeonato con seis tantos, y dejó uno de los goles más bonitos de los mundiales: una volea de zurda desde afuera del área en el triunfo 2-0 ante Uruguay por los octavos de final.

Las coloridas celebraciones de los goles colombianos, al ritmo de la salsa y otros bailes típicos, convirtieron al equipo de Pekerman en uno de los favoritos del campeonato, ganándose un cariño casi unánime de propios y ajenos. Pero lo de Colombia no fue sólo fiesta, ya que por primera vez en su historia alcanzó los cuartos de final, en los que cayó 2-1 ante el anfitrión.

"Este equipo hizo mucho porque se valore el fútbol de Colombia", destacó Pekerman, que junto con el plantel fueron recibidos como héroes por cientos de miles de personas en Bogotá.

Adios al campeón
El campeón España tenía uno de los grupos más complicados del Mundial con Holanda, Chile y Australia. Y su primer partido era precisamente ante los holandeses, el rival al que venció hace cuatro años en la final en Sudáfrica. De todas formas, su eliminación en primera ronda, y sobre todo la forma en que sucedió, fue una de las grandes sorpresas en Brasil.

La Roja arrancó el torneo con un revés 5-1 frente a los holandeses y ya estaba fuera de contienda tras perder 2-0 ante Chile en la segunda fecha. Aunque cerró con un triunfo de trámite 3-0 contra Australia, el torneo sirvió para cerrar un ciclo glorioso del fútbol español y dar pie a una renovación. David Villa, el máximo artillero en la historia de la selección, probablemente jugó su último partido, y emblemas como Xavi Hernández, Xabi Alonso e Iker Casillas difícilmente lleguen para el próximo torneo grande, la Eurocopa de 2016.

Quizás la imagen que más defina este Mundial de España es la de Casillas, gateando desesperadamente por alcanzar a un Arjen Robben que se le escapa para meter uno de los cinco goles de Holanda.

"Hemos estado en lo más alto y ahora en lo más bajo, y recibimos un mazazo que no lo esperábamos", resumió el volante Andrés Iniesta.