Un nuevo estudio sobre imágenes cerebrales reveló que dormir poco acelera los cambios estructurales normales del cerebro que produce el envejecimiento a partir de la mediana edad.

Los trastornos del sueño aumentan con la edad y lo mismo ocurre con la reducción normal de ciertas estructuras cerebrales. Pero a partir de los 55 años, esos cambios se aceleran levemente por cada hora menos de sueño.

"En los adultos mayores, dormir menos aumenta la velocidad con la que envejece el cerebro y el deterioro cognitivo", precisó la autora principal, doctora June Lo, de la Facultad de Medicina Duke-NUS, Singapur.

Muchos estudios previos habían demostrado que la falta de sueño puede agravar en todas las edades el pensamiento difuso o los problemas a la memoria en el corto plazo, según publicó el equipo de Lo en la revista Sleep.

Pero el equipo aclara que pocos estudios se habían concentrado en los cambios físicos del cerebro y su relación con el sueño en el tiempo y ninguno había incluido a los adultos mayores.

Los autores estudiaron a un grupo de voluntarios saludables de más de 55 años que participaban del Estudio Longitudinal de Singapur sobre el Envejecimiento Cerebral.

Lo y sus colegas analizaron datos de 66 adultos chinos, a los que les habían realizado imágenes por resonancia magnética para determinar el tamaño de ciertas áreas cerebrales y pruebas para evaluar las habilidades cognitivas.

Los investigadores usaron distintos cuestionarios que permitieron saber cuánto tiempo y cómo dormían los participantes.

Realizaron determinaciones sanguíneas de la proteína C reactiva de alta sensibilidad, que es un indicador de inflamación sistémica.

Cuando se repitieron las pruebas cognitivas y los escáneres a los dos años de los tests iniciales, el equipo detectó que los que dormían menos horas por noche tenían signos de una reducción del volumen cerebral y un proceso de deterioro cognitivo acelerados.

Los ventrículos cerebrales son espacios con líquido que se agrandan a medida que el cerebro envejece. Esto indica una reducción del tejido cerebral. La aceleración del proceso es un marcador de deterioro cognitivo y de aparición de enfermedades neurodegenerativas, como el Alzheimer, según explican los autores.

En el estudio, la tasa de crecimiento de los ventrículos aumentó en un 0,59 por ciento por cada hora menos de sueño, aun tras considerar otros factores individuales, como el peso, la edad, el sexo y el nivel educativo.

Por cada hora menos de sueño, el deterioro del desempeño cognitivo se aceleró un 0,67 por ciento, aunque los investigadores advirtieron que el resultado era más variable y debería ser considerado como preliminar.