Miles de argentinos acudieron hoy en masa al estadio Arena Corinthians, de Sao Paulo, para acompañar a su selección en el partido ante Holanda en un duelo que diera el segundo boleto a la gran Final del Mundial, en una tarde fría y lluviosa en la que no se podía ocultar la apatía de los brasileños por la humillación ante Alemania.

A pesar de la lluvia, el ánimo y los cánticos de los argentinos no cesaban y se sentían desde los trenes metropolitanos y del metro con un eco que mantenía en silencio a los holandeses, que en número menor sobresalían con su naranja encendido de las camisetas dentro del río humano albiceleste, a pocas horas del crucial partido.

Los vendedores ambulantes que invadieron las proximidades del estadio en los anteriores partidos con camisetas, cornetas, pelucas y otros artículos "verdeamarelos" ya ni se notaban y los pocos prácticamente vendían sólo banderas de Argentina.

"La esperanza era conseguir vender hoy muchas cosas para que las personas llevasen a sus casas y acompañar a Brasil en la final. Muchos vamos a tener pérdidas con el material que se nos quedó todavía porque el Mundial acabó aquí en Sao Paulo y nadie va a querer por estos días comprar", dijo a Efe Luiz Gomes.

Pero más allá del duelo que repite en tierra brasileña la final del Mundial de Argentina 78, en Buenos Aires, el fantasma de la apabullante derrota de Brasil ayer ante Alemania, 1-7 por la otra semifinal, rondaba por los alrededores del estadio paulista.

Las insinuaciones de los argentinos, eternos e históricos rivales de los brasileños, no podían faltar y, esta vez en minoría, los dueños de casa tuvieron que callarse frente a los cánticos y alguno que otro respondió recordando que Brasil tenía cinco títulos mundiales.

La "humillante" y "vergonzosa" derrota ante los alemanes, como fue calificada por la mayoría de la prensa brasileña, apagó el ánimo de los brasileños que compraron sus entradas para la final, muchos con la intención de "ofuscar" a la hinchada argentina.

Algunos, como el diseñador gráfico Dante Almanso, mantuvieron sus "planes" y acudieron al estadio con la camiseta naranja.

"Nadie esperaba el resultado de ayer en Belo Horizonte, pero siempre vamos a estar apoyando a quien juegue contra Argentina y por eso hoy somos holandeses", comentó.

Para Almanso, además, jugar el sábado en Brasilia el partido por el tercer puesto ante Argentina "ayudará al seleccionado brasileño a reponerse y por lo menos despedirse del torneo venciendo a su mayor rival".

Pero no todos los brasileños apostaban por los holandeses, el estudiante de ingeniería Camilo Guedes, para quien el "deber latinoamericano" es apoyar a que Argentina llegue a la final.

"Es triste que un Mundial latinoamericano como fue éste tenga una final europea. Argentina va a representar el fútbol de Costa Rica, Chile, Colombia, Uruguay y del propio Brasil. Además porque (Lionel) Messi y compañía nos están debiendo un plato de buen fútbol", señaló.

A medida que argentinos y más argentinos entraban al estadio, el sol amenazaba con aparecer sobre el imponente Arena Corinthians, estado que recibió seis partidos del Mundial, entre ellos el inaugural del 12 de junio entre Brasil y Croacia y que ahora se despide del torneo.