La selección de Alejandro Sabella dejó tendida a la Naranja Mecánica en la tanda de penales 4-2, luego de haber sostenido un encuentro de infarto en la Arena Corinthians de Sao Paulo con marcador a 0 durante los 90 minutos reglamentarios y los 30 de tiempo extra.

Lionel Messi, Ezequiel Garay, Sergio Agüero y Maxi Rodríguez convirtieron sus cobros de penal en los cuatro tantos que le garantizaron su pase al conjunto albiceleste a la fase final del Mundial y enfrentarse el próximo 13 de julio a la selección de Alemania que dirige Joachim Löw.

Una Holanda mejor plantada que Argentina fue la tónica del inicio del encuentro. Wesley Sneijder remató muy desviado un despeje de Javier Mascherano, que había rebañado con acierto un balón peligroso a Arjen Robben.

A partir de ahí, la 'Albiceleste' se enderezó. Estabilizó el centro del campo y exploró el costado derecho, el izquierdo de Holanda.

El empaque de Enzo Pérez, medio del Benfica, y la lectura de Ezequiel Lavezzi fueron esenciales para empujar hacia atrás a la 'Oranje'. Los ajustes de Sabella ofrecieron resultados.

Una falta sobre Enzo la ejecutó floja Leo Messi, en una de sus pocas intervenciones en el primer periodo. Messi se ausentó en varias fases del primer tiempo, aunque cuando pidió vez, agitó.

Gracias a uno de sus imparables eslalon, el '10' del Barcelona arrancó una amarilla al central Bruno Martins Indi, al que Louis Van Gaal sentó en el descanso por temor a que viese una segunda amonestación y la consiguiente expulsión.

En los periodos de mayor presencia argentina, Lavezzi se cambió a la derecha, lado del lateral Daley Blind. Desde allí, punzó a la joven defensa holandesa.

Aparte de la falta de Messi, otro balón parado acercó a Argentina al gol antes del descanso. Ezequiel Garay cabeceó en escorzo por encima del larguero. El central Ron Vlaar había incomodado lo necesario.

Con las piezas ajustadas y presión en la salida de balón holandesa, Argentina daba la sensación de más equipo.

Robben apenas conectó y Robin Van Persie divagó entre Garay y Martin Demichelis. Las oportunidades escasearon, pero, si alguna de las selecciones estaba más cerca de adelantarse, ésa era la Argentina.

Tónica semejante tuvo el segundo tiempo. Mucho juego trabado y poca construcción.

La tríada Mascherano-Biglia-Enzo Pérez sofocó a Holanda, a la que le faltó calidad entre líneas. Enzo, sustituto de Ángel di María, participó con acierto en la creación y en la faceta defensiva. Sabella dio en el clavo.

Van Gaal procuró contrarrestar. Cambió a Dirk Kuyt de banda, de la derecha a la izquierda, a su pierna cambiada (él es diestro), pero mantuvo su tupida línea de cinco defensores.

Puso, eso sí, al joven Jordy Clasie, un creativo, por el defensivo De Jong. Mientras, Robben, en respuesta a Messi, había "sacado" una amarilla a Demichelis.

Holanda buscó dar un golpe de timón con la posesión del cuero, un poco más naranja que albiceleste. Argentina, sin embargo, contraatacó con diligencia. Enzo, un pulmón, sirvió para Gonzalo Higuaín. 'Pipita' remató a la malla lateral. Muchos cantaron gol.

Messi pululaba por varias zonas del campo, pero la 'Oranje' estaba atenta. Se situaban a tres encima cuando enfilaba hacia el área. Sabella refrescó a los suyos. Rodrigo Palacio sustituyó a Enzo, uno de los mejores del partido, y Sergio Agüero, recuperado de su lesión, a Higuaín, que realizó un meritorio trabajo en la presión. Gris, pero necesario. Argentina notó la falta de sus dos titulares.

Robben, marcado con uñas y dientes, como Messi, se empeñó en evitar la prórroga, pero su internada se cruzó con Mascherano, el mariscal de Argentina. El jugador del Barcelona evitó un remate franco del '10' de la 'Oranje' con un soberbio corte por abajo.

El extremo del Bayern de Múnich se calentó en el tiempo complementario. Se quitó a tres de encima, con túnel de por medio. Su centro lo despejó la defensa a córner. Ensayó un remate lejano desde la derecha, atajado por Sergio Romero. Fue el primero entre los tres postes de Holanda. Era el minuto 99.

Palacio, en una extraña descoordinación de la defensa de Holanda, se midió a Jasper Cillessen. Cabeceó flojo. También en la segunda parte de la prórroga, Messi agitó a la defensa naranja. Por la derecha, ningún defensor le paró, centró y Maxi Rodríguez chutó sin convicción. Los penaltis decidieron.

Al caer los 120 minutos del encuentro, donde ninguno de los conjuntos logró anotación, a pesar de haberse acercado al arco en algunas ocasiones, llegó el primer cobro de penal de parte de los de Louis Van Gaal, tiro que fue fallado por Ron Vlaar y dejando la oportunidad de hacerse con la victoria a los latinoamericanos.

Seguidamente le correspondió cobro de penal a la estrella argentina, Lionel Messi, que convirtió el penalti en la primera anotación para su conjunto.

Holanda logró su primera anotación cuando Arjen Robben convirtió el penalti zurdazo por el lado derecho de la portería.

El segundo gol de Argentina llegó con Ezequiel Garay que realizó disparo con la derecha por el centro del arco.

Wesley Sneijder falló la tercera oportunidad de Holanda, la segunda posibilidad de gol luego de la falla que Vlaar.

Argentina continuó con su tanda, a Sergio Agüero le tocó cobrar penal, la tercera anotación del conjunto albiceleste y poniendo una gran ventaja sobre los países bajos que solo llevaba una.

Dirk Kuyt marcó el segundo de Holanda y amenazaban con acercarse a los de Sabella, cuando realizó disparo con la derecha por el lado derecho de la portería.

Maxi Rodríguez sentenció el encuentro a favor de Argentina convirtiendo el penalti con disparo de derecha por el centro del arco.

Tras llevar el encuentro a la última instancia, la selección de Argentina logra vencer en la tanda de penales a Holanda, con una gran actuación de Sergio "Chiquito" Romero al detener los disparos de Ron Vlaar y Wesley Sneijder y de su mano lleva a la Albiceleste a disputar su quinta Final ahora en el Mundial Brasil 2014 contra la selección de Alemania el próximo domingo 13 en el mítico Estadio Maracaná, mientras tanto, la selección de Holanda se despide del torneo sin sufrir derrota y dejando una grata impresión por su fútbol, pero una vez más no le alcanza para lograr el tan ansiado título que anhela su afición.