La selección que dirige Joachim Löw propinó una golpiza a los favoritos del Mundial 2014, el conjunto Canarinha al someterlo 7-1 en un encuentro que estuvo marcado desde el inicio por el onceno alemán a lograr su primera anotación a solo 11 minutos de haber iniciado.

Thomas Müller (11'), Miroslav Klose (23'), Tony Kroos (24', 26'), Sami Khedira (29') y André Schürrle (69' y 79’) fueron los responsables de otorgarle la victoria al onceno europeo para garantizar su pase a finales y disputarse la Copa el domingo 13 de julio en Río de Janeiro ante la selección que resulte ganadora del partido entre Argentina y Holanda.

Tras 11 minutos del encuentro, Toni Kroos cobró un tiro de esquina desde la derecha y mandó un centro al corazón del área para que Thomas Müller, sin marca, remató de derecha y mandó el balón del fondo de la cabaña brasileña.

El cuadro carioca no espera un gol en contra en tan poco tiempo pero tampoco se desesperó tras ese tanto de Müller, su cuarto en el Mundial y a solo un de alcanzar al colombiano James Rodríguez, y siguió presionando como al inicio del encuentro mientras Alemania se replegaba.

Con el gol convertido por Thomas Muller, Brasil sumó su segundo partido en toda la competencia que inicia perdiendo en el primer tiempo. El anterior fue en la inauguración, cuando Croacia se puso adelante en el marcador.

En el 22’ llegó el segundo tanto de los alemanes, que sentenció el partido a su favor y poner el marcador 2-0, cuando Miroslav Klose aprovechó una gran jugada colectiva y recibió un gran pase de Thomas Muller para que el delantero, en un segundo remate, mandara el balón al fondo de la portería.

No se había terminado de celebrar el segundo gol alemán, cuando en el 24’, cuando Mesut Ozil desbordó por la derecha y mandó un gran centro para la llegada clara de Toni Kroos de zurdazo desde el centro del área realizó un disparo rastrero, junto al palo izquierdo y con asistencia de Philipp Lahm.

Dos minutos más tarde, Alemania continuó impulsando el marcador a su favor con un 4-0 ante los locales, cuando Toni Kroos aprovechó una mala salida por parte de Fernandinho, le robó el balón, encaró hacia la portería y definió con su pierna derecha para liquidar el encuentro y poner a Alemania con un pie y medio en la final, con asistencia de Sami Khedira.

En el 29’, Mesut Ozil realizó una gran jugada por la izquierda y mandó el pase atrás para la entrada franca de Sami Khedira y el mediocampista del Real Madrid, de derecha, terminó de enterrar las esperanzas brasileñas y convertir el quinto gol para Alemania

Entre el 69' y el 79’, llegaron dos nuevos tantos a favor de los alemanes que pusieron el marcador 7-0, protagonizados por André Schürrle.
Schürrle, en el 69, realizó disparo con la derecha desde el centro del área por el lado derecho de la portería y con asistencia de Philipp Lahm.

Diez minutos después el mismo Schürrle, en una jugada aislada a favor de Alemania, el balón le cayó a Thomas Muller, quien sin pensarlo mandó un centro al área para que André bajase la esférica con el pecho y de zurda mandara al balón al ángulo derecho de la portería defendida por Julio Cesar y clavara el séptimo gol a favor de su selección.

Brasil, tocado en su amor propio ante semejante humillación sufrida, siguió insistiendo con buscar el llamado "gol de la honra", pero Alemania se defendía muy bien en todas sus líneas y no les permitían acercarse a la portería de Manuel Neuer.

Fue en el 90’ que llegó la oportunidad para los de Scolari, cuando Marcelo mandó un pase largo desde su propio campo y habilitó a Oscar, quien se metió entre los centrales alemanes y con un derechazo potente, venció a Manuel Neuer.

Brasil sufrió el peor revés imaginable en su larga y dorada historia mundialista y en su propio país, ante un adversario superior como Alemania, que no tuvo piedad del anfitrión, al que derrotó por primera vez en un partido oficial para arreglar todas las venganzas por saldar.

Tal y como sucedió en 1950 en Maracaná, el estadio Mineirao de Belo Horizonte testificó una de las más bochornosas páginas del pentacampeón. Pocas veces sonrojado de manera similar. Para contemplar cuando Brasil padeció tantos goles hay que trasladarse a Francia 1938, cuando ganó 6-5 a Polonia, prórroga incluida. Nada que ver con esto. El peor resultado de su historia.

No llegará al templo futbolístico de Río de Janeiro el temido revés en un Mundial. Se quedó a un paso en el trayecto pero a una distancia sideral en lo futbolístico.

El convencimiento de que la energía, el empuje, la historia y la condición de local bastaban para lograr el éxito Mundial que se resiste desde el de Corea/Japón 2002 fue un error del que no quiso ser consciente Luiz Felipe Scolari. En cuanto encaró a un adversario con pedigrí se derrumbó.

Alemania, que disputará una final de un Mundial desde aquella de Asia en el 2002, endosó cinco goles en media hora. Cuatro en siete minutos. En una primera parte plagada de eficacia. El fruto de un equipo trabajado desde el 2008 que minimizó a un puñado de individualidades sin armazón.

Brasil se había encomendado a la baja de Neymar para acrecentar el aliento la presión sobre el rival. Sin Thiago Silva, sancionado, David Luiz encarnó el papel de líder. Antes y al inicio del partido. Hasta que a los once minutos Thomas Muller le dejó en evidencia para batir, desde la soledad del segundo palo, a Julio César en un córner pateado por Toni Kroos.

No era nueva la situación para Brasil. Ya tuvo el marcador en contra en el choque inaugural ante Croacia. Pero nada se hace con pausa, con cabeza, en esta selección donde casi nadie ejerce de 'jugón'. Donde futbolistas con talento como Oscar pierden el paso ante la ebullición que pretende imponer el ritmo de juego amarelho. Precipitado y avasallador.

Buscó la vía directa con prisa por tomar el camino más recto hacia Maracaná. Pero se estrelló contra el muro alemán, que empleó el mazo. Joachim Low sorprendió con la inclusión de Miroslav Klose. Retrasó algo a Muller y quitó del once a Mario Goetze. Una osadía ante la contención de su rival. Felipao tiró del centrocampista Bernard para sustituir a Neymar. Dante, como se esperaba, ocupó el lugar de Thiago Silva. En cualquier caso, la zaga quedó en evidencia.

En siete minutos el equipo de Low resumió el recital liderado por Kroos. Amplió la cuenta Klose, que recogió el rechace a su primer disparo desviado por Julio César; Kroos, que inició la jugada, anotó los dos siguientes en un abrir y cerrar de ojos. El tercero llegó de una combinación entre Sami Khedira y Philip Lham. Después, el cuarto, con una culminación de una acción que surgió con un pase del centrocampista del Real Madrid.