Israel aceptó suspender este tipo de retención, que permite la encarcelación sin acusación formal ni juicio por periodos de seis meses renovables indefinidamente, el aislamiento carcelario y autorizar las visitas a presos originarios de Gaza; a cambio que los detenidos se comprometieran a no brindar ningún "apoyo efectivo al terrorismo".

Entre un tercio y la mitad de los casi cuatro mil 700 detenidos palestinos de Israel (incluidos más de 310 en detención administrativa) estaban en huelga de hambre, siete de ellos desde hace más de un mes y medio.

"Todos los movimientos palestinos firmaron un acuerdo para poner fin a la huelga de hambre", dijo el responsable del llamado Club de prisioneros palestinos, Qadura Fares, quien reveló que "un alto funcionario militar egipcio participó" en las negociaciones.

Los servicios de inteligencia internos israelíes (Shin Bet), afirmaron en un comunicado que "todos los detenidos administrativos suspendían la huelga de hambre".

Los representantes de los detenidos firmaron un texto en el que los presos se comprometen a "abstenerse de toda actividad que constituya un apoyo efectivo al terrorismo", recalcó.

El acuerdo contiene una cláusula de anulación en caso de que haya "actividades contra la seguridad dentro de las cárceles o se reanuden huelgas", añadió.

Por su parte, el dirigente de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), Hanan Ashraui, saludó la "victoria de los huelguistas de hambre", estimando que la misma demostraba que "la resistencia no violenta es un instrumento esencial en nuestra lucha por la libertad".

Por último, Mark Regev, portavoz del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, afirmó que Israel había negociado "el cese de la huelga de hambre", "como respuesta al pedido del presidente, Mahmud Abas".

Regev dijo "esperar que este gesto sirva para establecer la confianza entre las partes y llevar a la paz".

El sábado, Abas había pedido a Israel que libere a los prisioneros palestinos en huelga de hambre, en especial a los encarcelados antes de los acuerdos de Oslo de 1993.

El domingo, el presidente palestino declaró que "la situación de los presos es sumamente peligrosa. Algunos de ellos corren riesgos de tener lesiones muy graves, lo cual sería un desastre nacional que nadie podría tolerar", añadió.