Productores y dirigentes de diferentes organizaciones campesinas que integran la “Alianza Semillas de Identidad” presentaron propuestas y mociones, a fin que puedan ser incorporadas al anteproyecto de Ley Regulación, Producción, Comercialización, Investigación, Importación y Exportación de Semillas, que es analizada por los diputados miembros de la Comisión de Producción, Economía y Presupuesto de la Asamblea Nacional.

Las organizaciones campesinas solicitaron que por las diferencias sustanciales entre las semillas criollas y las semillas certificadas convencionales, se deben de legislar por separado “para evitar lesionar los derechos ancestrales de usos y costumbres de los campesinos y pueblos indígenas”.

Las mociones serán remitidas a la citada comisión, pero también se envió copias al Ministerio de Agricultura, Instituto de Protección y Sanidad Agropecuaria, Instituto Nacional de Transferencia de Tecnología (INTA) y Ministerio de Economía Familiar, a fin que puedan apoyar las propuestas.

La “Alianza Semillas de Identidad” solicita que a las semillas criollas y acriolladas se les exceptué del proceso de certificación y que continúen rigiéndose según uso y costumbres de las comunidades campesinas, en libre intercambio para garantizar Soberanía y Seguridad Alimentaria y su adaptabilidad al cambio climático.

Igualmente proponen que el título, el objeto y el ámbito de aplicación de la ley, sean aplicables claramente a las semillas certificadas obtenidas producto de un proceso de producción convencional. Reiteraron su demanda de no sembrar ni liberar en Nicaragua organismos transgénicos, ya que a su consideración atentan contra la diversidad nativa del país y la economía familiar campesina.

También solicitan que se elimine o modifique el artículo 62 referido a la prohibición de venta de semillas sin etiquetas.

Lucia Aguirre, directiva de la Alianza Semillas de Identidad, expresó “que las semillas criollas y acriolladas son parte del patrimonio genético nacional que tiene nuestro país, son muy valiosas y es parte de la diversidad, son la responsable de la seguridad alimentaria y nacional, no solamente de las familias rurales, sino también de las urbanas, el 75 por ciento del área sembrada del país está sembrada con semillas criollas y acriolladas y la gran ventaja que tienen es que por generaciones han sido mejoradas y han venido evolucionando y adaptándose a las diferentes agroclimáticas”.

Indicó que es muy conveniente que las semillas certificadas estén reguladas en su producción, comercialización, su importación y exportación, pero las criollas y acriolladas siga circulando de acuerdo a las costumbres ancestrales de nuestros campesinos y agricultores.

La pequeña productora Blanca Landeros de Chinandega, defiende el uso de las semillas criollas, porque “estas no requieren de agroquímicos para tener mayores rendimientos”.

“Las semillas certificadas tenes que aplicar mucho químicos y las semillas criollas las estamos trabajando con practicas agroecológicas y son más viables. Las semillas criollas son rentables, yo las produzco, las cuido y las protejo. Son semillas que hemos venido trabajando desde nuestros ancestros”, habló Landero.

La “Alianza Semillas de Identidad” aglutina a 35 mil familias campesinas que están integradas en el programa Campesino a Campesino de la Unión Nacional de Agricultores y Ganaderos (UNAG), el Movimiento de Productores y Productores Agroecológicos y Orgánicos de Nicaragua (MAONIC), entre otros.