Al renunciar a prolongar el alto el fuego en el este del país, el presidente ucraniano, Petró Poroshenko, asumió la plena responsabilidad por los acontecimientos en Ucrania, declaró hoy el mandatario ruso, Vladímir Putin.

En una reunión con el cuerpo diplomático ruso, Putin precisó que hasta ahora Poroshenko “no estaba directamente vinculado” con la operación en el este.

“Pero ahora asumió la responsabilidad con creces. Y no solo la militar, sino también la política, lo que es aún más importante”, explicó.

Putin también abogó por la creación en Europa de unos mecanismos de seguridad para evitar la repetición del «guion ucraniano».

"En Europa necesitamos una especie de 'red de seguridad' para que los precedentes iraquí, libio, sirio y, desgraciadamente, ucraniano, no se conviertan en un mal contagioso", indicó.

En este sentido, prosiguió, hay que prestar especial atención a los antiguos países soviéticos porque cuando los Estados «no se mantienen bien de pie» en lo que respecta a la economía y la política, hay que tratar con mucho "cuidado y respeto" los pilares del orden constitucional.

El mandatario ruso calificó de “absolutamente inadmisibles” los asesinatos de periodistas en Ucrania.

“Ayer lo volví a comentar al presidente ucraniano”, señaló.

En opinión de Putin, en Ucrania los periodistas, tanto rusos como extranjeros, están siendo “liquidados deliberadamente”.

“¿Quién teme a la información objetiva? Por lo visto, los que cometen crímenes”, indicó.

Al mismo tiempo, Putin confió en que Kiev cumplirá su promesa de investigar las recientes muertes de periodistas en el territorio del país.

La madrugada de este lunes el cámara de la televisión rusa Canal 1, Anatoli Klian, de 68 años, murió tras recibir una herida mortal durante un tiroteo cerca de la ciudad de Donetsk en el este de Ucrania.

El pasado 17 de junio, en un bombardeo artillero en el este de Ucrania perdieron la vida los periodistas de la televisión rusa VGTRK, Ígor Korneliuk y Antón Voloshin. La muerte de los reporteros, que se produjo cerca de Lugansk, fue condenada por la ONU y otras organizaciones internacionales.