El pueblo católico de la capital se dio cita la tarde de este sábado en las instalaciones de la catedral para ser partícipes de la bajada de la imagen de la Sangre de Cristo, actividad religiosa que cumple 376 años de tradición, por tal razón los creyentes de tan milagrosa imagen asisten año con año a dar gracias por los favores recibidos.

La bajada de la imagen de su santuario representa para los creyentes un momento de regocijo por ser la oportunidad en la que logran frotar sus pañuelos con la imagen, mismos que son conservados como un elemento bendito. El sonido de las campañas y el estallido de la pólvora se suman al encuentro entre la comunidad y la sagrada imagen.

“La Sangre de Cristo es muy milagrosa, fue gracias a ella que logré quedar embarazada y salir bien al momento del parto, hoy mi hija la he traído vestida de angelito porque es una bendición que mi señor Jesucristo me brindó, por eso me siento sumamente agradecida” manifestó Carla Mendoza.

“Son muchos años los que tengo de asistir a la bajada de la imagen porque esta es una tradición que me inculcó mi madre y que hoy se las transmito a mis hijos y nietos, porque Dios es la respuesta a los problemas y es quien nos acompaña en cada una de las acciones que realizamos” afirmó Antonio Silva.

“Ser devota de la Sangre de Cristo se debe a que recibí un milagro de sanación, los médicos me habían desahuciado por presentar problemas de pancreatitis y fue la Sangre de Cristo quien me sano y me ha devuelto las energías que tanto deseaba, ahora estoy comprometida a venir todos los años y ser parte de las celebraciones” expresó Azucena Díaz.

Durante el mensaje central el cual estuvo a cargo del párroco Héctor Treminio, se refirió la unidad y humildad de cada uno de los nicaragüenses, cualidades que deben ser puestas en prácticas en cada una de las acciones que realizan, siguiendo de esta manera el ejemplo de Jesucristo.

“La sangre preciosa de Cristo debe estar siempre con nosotros, debemos aprender de nuestro padre celestial, debemos dejar a un lado las rivalidades y las desigualdades, porque somos una iglesia en la que debemos caber todos, siempre estando al servicio de nuestros prójimos. No debemos olvidar la humildad y la mansedumbre porque es lo que Dios quiere de nosotros” manifestó el religioso.

Las festividades en honor a la Sangre de Cristo se extenderán hasta el próximo 8 de Julio, fecha en la que el pueblo católico realiza una procesión en compañía de la imagen, la que recorre algunas de las calles y avenidas de la capital.