“En algún momento, algunos generales y algunos políticos de esa hermana nación contactaron a las Autodefensas, al comandante Carlos Castaño” pero “no veían con la intención de matarlo (...) Básicamente estaban mirando la posibilidad de también participar en un golpe de Estado hacia él (Chávez)”, expresó.

Durante una entrevista desde una cárcel de Estados Unidos, a donde fue extraditado por la justicia colombiana en 2008, Mancuso también aseguró haber apoyado y financiado la reelección en 2006 del ex presidente de la nación suramericana, Álvaro Uribe, a través de un comandante paramilitar que identificó como alias “Andrés”.

“Yo apoyé la reelección del presidente Uribe, tanto con el aporte que hicimos en las comunidades como con dinero”, expresó Mancuso a un medio colombiano desde una cárcel de Estados Unidos tras ser extraditado en 2008.

Precisó que a la reelección de Uribe entregó aportes para que el comandante “Andrés” contratara autobuses, hiciera propaganda, brindara alimentación y trasladara personas que votarían por el ex presidente colombiano.

Mancuso agregó que Uribe estuvo vinculado con una campaña de desprestigio contra la Corte Suprema de Justicia, para eliminarla y nombrar otras institución pública que velara por sus intereses, “para esto se nos ordenó buscar pruebas que relacionaran a magistrados del alto tribunal con narcotraficantes”.

Denunció que durante su administración Álvaro Uribe se comprometió a no extraditarlo, pero luego de haber incumplido y enviarlo a Estados Unidos, quiso silenciarlo porque la verdad le incomoda y no quiere que sea revelada.

"No quieren nuestra verdad y por eso le piden a Estados Unidos que paguemos penas superiores a las que deberíamos pagar en Colombia", expresó.

El ex jefe paramilitar que ha reconocido su participación en al menos 300 homicidios, resaltó que a pesar de su confesión, no puede entregar pruebas a una autoridad judicial, porque “no hay garantías ni seguridades jurídicas” para sus familiares y personas que trabajan en su defensa.

Por otra parte, sostuvo que muchas empresas colombianas y multinacionales participaron en el crecimiento y expansión de las Autodefensas Unidas de Colombia. En tal sentido, detalló que compañías como Chiquita Brands pagaba tres centavos de dólar por cada caja de banano exportado, mientras que Postobón, una empresa de bebidas, pagaba una especie de impuesto para mantener a los paramilitares.

En referencia al ex magistrado colombiano y prófugo de la justicia, Luis Carlos Restrepo, acotó que durante el proceso de desmovilización le informaron que había un grupo de personas que no pertenecían a las Autodefensas.

Autoridades de la nación suramericana indicaron que Mancuso dirigió los bloques paramilitares de la región selvática y petrolera del Catatumbo, en el noreste de Colombia, donde fueron asesinadas entre 1999 y 2004 más de tres mil personas, según cifras de organizaciones no gubernamentales.