El conjunto luso alcanzó su primera victoria del mundial al derrotar 2-1 a Ghana con un autogol de J. Boye (30') y un tanto de Cristiano Ronaldo (80’) con zurdazo desde el centro del área por el lado derecho de la portería.

Ambas escuadras se abocaron al robo del balón en la media para emprender la carrera, pero ninguno de los dos logró ver puerta por más que lo intentaran. El tiempo avanzó y con ello creció la frustración de los 22 hombres, pues el marcador en Recife tampoco se movía.

El gol de la ventaja para los portugueses llegó en el 30’ con un regalo del portero John Boye al que solo le faltó la envoltura, Cristiano Ronaldo se hizo presente en el marcador cuando Dauda despejó como si fuera voleibol y dejó el balón en los pies de la estrella lusitana, quien de zurda mandó el balón al fondo de las redes, Boye cometió error al atajar el esférico, que botó mal y terminó marcando en propia meta el tanto a favor de sus rivales.

El descanso llegó con ambas escuadras eliminadas, pese a la ventaja de Portugal en el marcador, y la desesperanza se apoderó de los dos equipos. Pasaron 10 minutos y ninguno dio señales de vida. El encuentro revivió cuando en las gradas se celebró el gol de Müller, que devolvió las esperanzas a Portugal. Poco le duró el gusto, pues instantes después Gyan hizo lo propio por los 'Black Stars' e igualó el marcador. El delantero ghanés aprovechó un centro espectacular de Asamoah para batir al arquero sevillista de un cabezazo.

Cuando los portugueses comenzaban a desesperarse por no poder generar el volumen de juego que les permitiera abrir el marcador, se presentó la jugada de Boye quien con una pésima técnica individual termina por abrir el ostión de su meta.

En el segundo tiempo Ghana logró igualar el marcador con gran centro de Kwadwo Asamoah desde la izquierda a segundo poste para Asamoah Gyan que remató de cabeza.

Pero llegó Cristiano Ronaldo y acabó con las opciones de Ghana. A 10 minutos del final, el '7' pudo, al menos, sacarse la espina de no haber marcado en el Mundial. Dauda, que se había lucido con dos atajadas al capitán portugués en la primera parte, le regaló un balón que el extremo no desperdició.

Pero el gol cayó demasiado tarde y aunque los portugueses tuvieron ocho minutos más para dar la campanada, se habían quedado ya sin fuerzas. El gol acabó con el espíritu de Ghana, que volvió a ser el equipo roto y autómata de los primeros compases y aún así, exigieron a Beto, al menos dos veces más.

Para Portugal, vuelta a empezar, pues de nuevo necesitaba meter cuatro. Para Ghana, un paso de gigantes, pues Alemania mantenía la ventaja sobre Estados Unidos y los 'Black Stars' estaban a un gol de meterse en octavos de final.