Más de mil personas, la mayoría civiles, fueron asesinadas del 5 al 22 de junio por el Estado Islámico de Iraq y el Levante (EIIL) y otras milicias en el convulso país, informó hoy la ONU.

Según la Misión de Asistencia de Naciones Unidas a Iraq (Unami), al menos 757 víctimas fatales y 600 heridos dejó en las provincias de Nineveh, Diyala y Salah al-Din la ofensiva del EIIL y sus aliados, que tratan de imponer un califato para la aplicación radical de la Sharia (ley islámica).

Las cifras deben considerarse como las mínimas posibles, e incluyen ejecuciones sumarias verificadas y el asesinato extrajudicial de civiles y de policías y soldados que no estaban en combate, precisó.

En la capital Bagdad, los muertos en el citado período ascendieron a 318 y los lesionados a casi 600, como resultado de seis coches bomba.

De acuerdo con el reporte de la Unami, los extremistas continúan realizando secuestros, sobre todo en territorios del norte y en Bagdad, y muchas de esas personas son ultimadas.

Entre los casos están el de 48 turcos, quienes fueron capturados por el EIIL y sus aliados después de tomar Mosul, y el de alrededor de 40 indios, el 18 de junio, que trabajaban para compañías constructoras, señaló.

La Misión de la Organización de Naciones Unidas (ONU) en Iraq lamentó además la divulgación por radicales islámicos de decenas de videos que muestran su trato cruel a los seres humanos.

Decapitaciones y fusilamientos a militares y policías prisioneros, así como el ataque a personas por su religión o etnia forman parte del accionar de los islamistas, advirtió.

Los crímenes no solo son cometidos por los extremistas, al existir reportes de ejecuciones extrajudiciales por el Ejército de Iraq, país petrolero sumido en la inestabilidad desde 2003, cuando Estados Unidos encabezó una invasión para derrocar a Saddam Hussein.

Al respecto, la Unami mencionó al menos dos casos, uno de ellos en Tal Afar, mientras las denuncias del asesinato el 15 de junio de 31 milicianos capturados "aún no se han podido verificar en su totalidad".

El portavoz de la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos Rupert Colville instó hoy desde Ginebra a las autoridades iraquíes a investigar estos hechos.