Los fumadores que utilizan el servicio de mensajería de texto para dejar de fumar son dos veces más propensos a mantenerse abstinentes a los seis meses que los que utilizan folletos.

"Hay muchas estrategias efectivas para dejar de fumar y ahora contamos con más evidencia de que los mensajes de texto
son otra opción", dijo la autora principal de un nuevo estudio, Lorien Abroms, especialista en conducta de George Washington
University, Ciudad de Washington.

El 11 por ciento de los usuarios del servicio llamado, en inglés, text2quit (textos para dejar de fumar) de Abroms seguía sin fumar a los seis meses, versus el 5 por ciento de los que recibieron material de asistencia.

Ese porcentaje de éxito coincide con el de otras estrategias para dejar de fumar, como las líneas gratuitas de apoyo telefónico y de estudios previos sobre el uso de los mensajes de texto, según publica el equipo en American Journal of Preventive Medicine.

Hasta ahora, los resultados de esta estrategia habían sido contradictorios en aplicaciones como el manejo de la diabetes o los recordatorios para la vacunación antigripal.

Los CDC y los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos afirman que casi el 70 por ciento de los fumadores dice que quiere dejar de fumar, algo que suele demandar por lo menos dos intentos.

"Cuando lo desarrollé, no existía otro programa de cesación (con mensajes de texto) en Estados Unidos", dijo Abroms.

En el período 2011 y 2012, su equipo utilizó un aviso publicitario para convocar a voluntarios que aparecía en las búsquedas de Google sobre información para dejar de fumar.

Respondieron miles de interesados, pero los autores incluyeron a 503 voluntarios. Al azar, participaron en dos grupos: uno utilizó el programa text2quit y el otro recibió un folleto del Instituto Nacional del Cáncer sobre cesación tabáquica (Clearing the Air, en inglés).

Los usuarios de los mensajes de texto recibían aliento para alcanzar la fecha meta de cesación y después de recibir distintos mensajes de apoyo diarios durante la primera semana y una vez por semana a los 2,5 meses.

Esos participantes también podían enviar mensajes como "DESEOS DE FUMAR" y recibir una respuesta individualizada (consejo o juego de preguntas).

Podían enviar "ESTADISTICA" para recibir su progreso o "FUME" para avisar que habían recaído y podían necesitar reiniciar el programa.

El equipo entrevistó a los participantes a uno, tres y seis meses del inicio del programa. Los que a los seis meses respondieron que no habían fumado en los últimos siete días proporcionaron una muestra de saliva para evaluar la presencia de cotinina, un subproducto de la nicotina.
Para los autores, la confirmación química de la abstinencia en ambos grupos refuerza los resultados.

A todos los participantes se los alentó a utilizar el método de apoyo asignado junto con otras técnicas de cesación tabáquica, como los parches de nicotina, la consejería y las líneas de ayuda gratuitas.

Abroms dijo que el objetivo del programa es ayudar a dejar de fumar con cualquiera y todos los métodos más útiles.

"Los mensajes (de texto) actuaron como un recordatorio constante de que estaban tratando de dejar de fumar y el programa aporta herramientas interactivas para poder lograrlo en cada crisis de abstinencia", sostuvo.

"Sentían que alguien se ocupaba de que pudieran dejar de fumar. Los mensajes eran como una conciencia electrónica: aunque
sabían que los generaba una computadora, le atribuían un interés humano en ayudarlos", agregó.