El estudio refleja que sólo el 27 por ciento de la población apoya dicha medida militar, lo que significa que durante el último año disminuyó en 10 puntos el respaldo popular a la invasión iniciada por el gobierno de George W. Bush, tras los atentados del 11 de septiembre de 2001.

La agencia Prensa Latina reseña que según la revista estadounidense Time, en el 2010, dos años atrás, el apoyo se ubicaba en 46 por ciento.

La encuesta también refleja que 38 por ciento de los estadounidenses considera que el asesinato del líder de Al Qaeda, Osama Bin Laden, no ha tenido efecto alguno en sus vidas. Un 31 por ciento cree que su muerte disminuyó el peligro de nuevos ataques y otro 27 por ciento considera que aumentó la amenaza.

Pese a la continua disminución del apoyo popular, el presidente Barack Obama ha prometido mantener las tropas militares en Afganistán hasta finales del 2014.

La encuesta se realizó luego que Obama viajará una semana atrás a Kabul, capital afgana, con motivo del primer aniversario del asesinato de Bin Laden, hecho que exhibe como un logro de su gestión.

Sin embargo, fue recibido en medio de fuertes criticas y protestas sociales de sectores de la resistencia afgana que rechazan y piden el fin de la intervención extranjera en su país.

Las relaciones entre ambos países se debilitaron aún más durante este año, luego que tropas estadounidenses cometieran asesinatos masivos y actos de profanación de toda índole en la nación asiática.

En marzo pasado varios soldados norteamericanos perpetraron una masacre en un pueblo afgano, dando muerte a 17 ciudadanos, incluyendo mujeres y niños.

Igualmente, la quema de copias del libro sagrado del Islam, el Corán, en una base estadounidense a inicios de este año, y la revelación de varias fotos en las que tropas posaban junto a cadáveres de insurgentes afganos, estallaron más protestas antiestadounidenses.

La intervención extranjera en Afganistán centrará el debate en la venidera cumbre de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), a realizarse en Chicago (centro de EE.UU.) los días 20 y 21 de mayo.